Frente a una de las ventanas de la cabaña en donde me hospedé en La Bonita tenía una vista privilegiada y una infinidad de posaderos dispuestos a recibir a quién quiera posar para mi cámara, el calor que hacía era sofocante y no hubo mucha actividad de aves durante los días que estuve en dicho lugar, a veces los Zorzales, los Boyeros, los Benteveos y otros tiránidos mas se posaban cerca de la ventana y podía tomarles algunas fotos, los bichos que tenía ganas de fotografiar pasaban volando y me dejaban con las ganas.
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