Nosotros salimos, nos mojamos, nos embarramos y nos maravillamos con lo que vemos.
Por este medio compartimos nuestras vivencias para que ustedes conozcan, porque " Solo preserva quién conoce"


Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.

16 oct. 2011

6 Arasarí fajado almorzando frutas de Palmito

Este fue uno de los mejores momentos que tuvimos en el Complejo Don Rodolfo; Darío, el cuidador del lugar siempre nos atormentaba diciendo..."Cuando ustedes se fueron vinieron los Tucanitos a comer los palmitos; reciencito nomás estaban y ya se fueron". Imagínense nuestras caras cuando escuchábamos el relato, fueron mas de 6 días en el lugar en los que no pudimos fotografiarlos bien cerca, pero para suerte nuestra el 27 de Agosto luego de nuestra recorrida matutina por los senderos del complejo volvimos un poco mas temprano y nos sentamos a esperarlos.
Mate va mate viene a los 15 minutos de estar sentados debajo de uno de los palmitos vimos como se acercó un Arasarí fajado y sin sentirse amenazado por nuestra presencia nos regaló uno de los mejores momentos del día.





Este es el segundo.


Alcanzamos a contar cuantas frutas se comía, cuando iba por la octava y terminaba de tragarla, comenzaba a vocalizar para avisar al resto de la bandada, y cuando abandonaba la palmera se acercaban los demás integrantes de la bandada para alimentarse. En la foto se alcanza a ver la lengua.

Nuevamente a repetir la misma rutina, 7, 8 , 9 o 10 frutas, nueva vocalización para avisar a otro integrante y así sucesivamente 6 veces hasta que comieron todos los integrantes de la familia.



Nunca durante casi 20 minutos que duró el espectáculo coincidieron dos Arasarí fajado en el mismo instante, solamente uno ocupaba la palmera y el resto esperaba mas o menos a unos 40 metros de distancia posados en un lapacho, nosotros permanecimos quietos en el mismo lugar para no asustarlos.
Este otro ya comió, ya gritó y está pronto a abandonar el palmito para dejar lugar el que sigue.



Este fue el último de la bandada.


Un verdadero espectáculo para nuestros ojos, cuesta un poco describir con palabras lo que sentimos cuando presenciamos esto, agreguen además dos Yacutoro que pasaron volando cerca del palmito con el objetivo de comer frutas también, pero al encontrar a estos parientes del Tucán optaron por seguir vuelo rozando nuestras cabezas para perderse en la selva.