Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.

12 may 2026

Petrel Gigante Común Macronectes giganteus (Gmelin, JF, 1789) Southern Giant Petrel

Hay aves que uno sueña ver toda la vida… y otras que aparecen cuando menos preparado está. El Petrel Gigante Antártico fue una de esas. Después de años de caminar monte, esteros y selva misionera, acostumbrado al calor pegajoso, a los mosquitos, al barro colorado y a transpirar hasta quieto, terminar parado en la costa de Caleta Olivia fue casi una experiencia extraterrestre. El viento patagónico no sopla… te pega un cachetazo. Te atraviesa la campera, te seca la garganta y te hace lagrimear los ojos mientras tratás de sostener la cámara sin que salga volando rumbo a las Malvinas. Uno, confiado como buen litoraleño, piensa: “con una camperita alcanza”; error de principiante. A los veinte minutos ya no sentía los dedos. El mate se enfriaba antes de cebarlo y el lente parecía una barra de hielo. Encima allá, en esos acantilados costeros no hay un lugarcito donde esconderse ni un poco de resguardo amigo. Nada, solo mar, piedras, viento y ese paisaje inmenso que te hace sentir diminuto. Y en medio de ese caos patagónico apareció él. Primero lejos… planeando apenas sobre el agua, enorme, pesado, con esa elegancia bruta que tienen las aves marinas. Después más cerca. Mucho más cerca. El corazón empezó a latir como si estuviera frente a un yaguareté con alas. Porque una cosa es verlo en guías o en fotos ajenas… y otra muy distinta es tener enfrente a semejante bestia del océano austral. Un ave nacida entre tormentas, hielo y mares imposibles, pasando frente a un fotógrafo criado entre tucanes, arañeros, tacuaritas, y picaflores en el patio de su casa. La emoción hizo desaparecer el frío por unos segundos; los suficientes para levantar la cámara con las manos congeladas y tratar de enfocar mientras el viento movía todo. Y ahí salió. El primer disparo. El primer registro. Probablemente no fue la foto perfecta. le faltó un poco mas de enfoque en el ave, el viento arruinó más de una toma, si bien la luz estaba a mis espaldas el poco contraste entre el petrel y el mar de fondo complicaba la tarea de la cámara, pero eso poco importa, porque algunas fotografías no valen por la técnica sino por la historia que traen encima. Y esa tarde, en la ventosa costa de Santa Cruz, un fotógrafo acostumbrado a la selva húmeda del nordeste argentino terminó cumpliendo uno de esos encuentros que quedan grabados para siempre. De esos que después, muchos años más tarde, uno vuelve a mirar y piensa: "Que suerte que se quedó dando vueltas cerca de la costa para mejorar una primer foto desenfocada"... “Qué frío hacía… pero qué lindo haber estado ahí.”
El abanto marino antártico (Macronectes giganteus), también conocido como petrel gigante antártico o petrel gigante común, es un ave procellariiforme de la familia Procellariidae que habita una distribución natural bien extensa, comprendiendo todos los mares del Hemisferio Sur, desde las costas de la Antártida hasta el trópico de Capricornio.
Es del tamaño de un albatros, teniendo en vuelo un aspecto algo jorobado. A diferencia de otros petreles, que sobre el suelo se arrastran sobre sus patas recogidas, es bastante ágil en tierra. Se alimenta principalmente de animales marinos aunque también come carroña en tierra o caza aves marinas más pequeñas. Las colonias de cría están situadas en islas o en el litoral.
Se los ve a gran distancia de las costas aunque aveces como en este caso suelen acercarse a tierra. Es una de las variedades más amplias de los petreles. Los petreles se caracterizan por su vuelo rasante. De entre los petreles el abanto marino es el de mayor envergadura. De longitud alcanza casi un metro y las alas logran una extensión que sobrepasan los dos metros. En diferencia de sus parientes, la mayoría de los otros petreles y los tubinares en general, esta ave además de alimentarse de peces y calamares, come carroña. También ataca los nidos de otras aves, incluyendo a los pingüinos, otros petreles y albatros. Se distribuyen por Argentina, Chile, Brasil, Perú, Namibia, Sudáfrica, Madagascar, Australia, Nueva Zelanda y Antártida.
Avenida costanera de caleta Olivia, última rotonda antes del puerto, 27 de Abril del año 2022. Mapa de distribución mundial
Copyright de los mapas https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/b/b5/Macronectes_giganteus_map.svg/1280px-Macronectes_giganteus_map.svg.png

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