La noche tiene otro pulso.
Quien alguna vez caminó un sendero oscuro con la cámara colgando al cuello sabe que el monte cambia por completo cuando cae el sol. Los sonidos se vuelven más nítidos, las siluetas más misteriosas y, de pronto, desde una rama apenas iluminada, aparece una mirada inmóvil; la de una lechuza.
Fotografiar la noche sin romperla:
La fotografía de aves nocturnas tiene algo de ritual, no se parece al avistaje diurno, donde la luz sobra y el movimiento manda. Acá todo ocurre más lento, más silencioso. Muchas veces el encuentro dura apenas segundos, pero deja una sensación difícil de explicar.
Las lechuzas, búhos y otros cazadores nocturnos despiertan fascinación desde siempre. Sus ojos enormes, su vuelo fantasmal y esa capacidad de aparecer sin hacer ruido convierten cada registro en una experiencia inolvidable. Pero justamente por tratarse de aves adaptadas a la oscuridad, surge una pregunta inevitable entre fotógrafos y observadores:
¿El flash o la linterna dañan los ojos de las lechuzas?
Es un debate frecuente en el ambiente del avistaje y la fotografía de naturaleza. La respuesta corta es: no existe evidencia concluyente de que un destello ocasional produzca daño permanente en los ojos de una lechuza sana, sin embargo eso no significa que cualquier uso de luz artificial sea inocuo o justificable.
Las aves nocturnas poseen ojos extremadamente sensibles a la luz, están diseñados para captar mínimos movimientos y contrastes en condiciones de oscuridad casi total. Un flash potente o una linterna intensa pueden desorientarlas momentáneamente, alterar su conducta o interrumpir actividades esenciales como la caza, el descanso o el cuidado de sus crías.
Y ahí aparece la diferencia más importante:
no todo pasa por el daño físico, sino también por el estrés y la perturbación que puede generar el fotógrafo.
La ética antes que la fotografía
Hoy cualquier cámara moderna permite obtener imágenes sorprendentes incluso con poca luz. Sensores más sensibles, lentes luminosos y software cada vez mejor reducen la necesidad de abusar del flash. Aun así, hay situaciones donde una pequeña asistencia lumínica puede ayudar a enfocar o registrar un instante único.
El problema no es la herramienta, el problema es cómo se usa o abusa de ella.
Un fotógrafo prudente entiende que la prioridad siempre debe ser el bienestar del ave, no se trata solamente de “sacar la foto”, sino de respetar el comportamiento natural del animal y retirarse dejando el ambiente exactamente igual a como estaba antes de nuestra llegada.
Algunas pautas simples que marcan la diferencia:
Evitar iluminar al ave durante períodos prolongados.
No insistir con ráfagas interminables de flash.
Reducir la potencia de la luz cuando sea posible.
No acercarse demasiado ni perseguir al animal.
Suspender el intento si la lechuza muestra señales de incomodidad o estrés.
Extremar el cuidado en época reproductiva, especialmente cerca de nidos.
Muchas veces la mejor fotografía es justamente la que no se toma.
El valor del encuentro:
Hay algo profundamente especial en observar una lechuza en libertad. En medio del silencio nocturno, uno entiende que está frente a un animal perfectamente adaptado a un mundo que los humanos apenas conocemos.
La fotografía puede ser una herramienta maravillosa para difundir y despertar admiración por estas especies. Pero también implica una responsabilidad. Cada imagen debería contar no sólo la belleza del ave, sino también el respeto con el que fue obtenida.
Porque al final, la verdadera captura no ocurre en la tarjeta de memoria.
Ocurre en ese instante íntimo donde la noche nos permite entrar, por unos segundos, en el universo secreto de las lechuzas.
Comparto hoy estas dos fotos de individuos de lechuza estriada que sacó Nico Pavese, dos distintos, obtenidos en lugares distintos del sur misionero inclusive, dos técnicas distintas de iluminación, flash y linterna.
Visualmente lo único que difiere es la temperatura del color, uno es frío (linterna) y el otro es cálido (flash), ventajas para la linterna porque ayuda a que la cámara enfoque mas rápido, y si la lechuza adopta una posición distinta puedo sacar otra toma (siempre en formato RAW) pudiendo cambiar después el balance de blancos al editar la fotografía, y así no molesto a la lechuza con los destellos del flash.
Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.
Tus hijos te lo agradecerán.
9 may 2026
8 may 2026
El ignorado
Hay aves que llegan envueltas en rareza, con nombres difíciles y colores que parecen pintados a mano. Y después está el chingolo… el de siempre. El que anda por el patio, el alambrado, la plaza del barrio o el borde del camino mientras uno anda pensando en cualquier otra cosa.
Tan común es, que muchas veces ni lo miramos.
Y sin embargo, pocas aves son tan argentinas como él.
El chingolo no necesita llamar la atención: le alcanza con estar. Con ese saltito inquieto entre las hojas secas, con el pecho clarito inflado en las mañanas frescas y ese silbido sencillo que parece parte del paisaje desde que tenemos memoria, al cual el folklore Argentino afirma que la onomatopeya de su canto es la bendición del ave asemejándose a un "Bendito seas" y se le atribuye una carga simbólica de buena suerte, augurio de buenas noticias y un anuncio de paz y armonía.
Quizás por eso pasa desapercibido. Porque se volvió cotidiano. Porque lo vemos desde chicos y creemos que lo conocido deja de ser hermoso.
Pero el día que uno frena de verdad a observarlo —aunque sea unos segundos— descubre un ave elegante en su simpleza. Noble, cercana, casi compañera.
El chingolo tiene algo de vecino madrugador y de campo argentino al mismo tiempo.
En un mundo donde todos corren detrás de lo exótico, de la especie rara o de la foto “única”, el chingolo sigue ahí, recordándonos que la naturaleza también vive en las cosas pequeñas y repetidas.
A veces, las aves más importantes no son las que menos vemos… sino las que siempre estuvieron esperándonos a unos metros, en silencio.
Una sola foto??? se estarán preguntando algunos, la respuesta es sí, solo una foto le saqué y les cuento el motivo. Esa fue mi última salida que hice al interior de Misiones para fotografiar aves; nos habíamos ido con Nico a la chacra de su suegro a pasar la noche, armar un hide, los posaderos, y poner algunas frutas para que en las primeras horas del día 17 de Agosto del año 2019 intentar obtener buenas fotografías de lo que se acerque al comedero. Obviamente antes de que amanezca ya nos instalamos con Nicolás en el hide con un buen mate a esperar los primeros rayos del sol, este Chingolo fué el primero que posó para nuestras cámaras, quizás diciendo "Yo también merezco una fotito", y ahí lo tienen, así salió, iluminado con los primeros rayos de sol.
Saludos para todos y gacias por leer !!!
7 may 2026
Catarsis en el patio de casa.
“La cámara de fotos es catarsis…”
Me dijo un amigo cordobés al ver nuevamente fotografías de aves que volví a compartir, amigo con el que compartimos el vicio de la fotografía sacándole fotos a las cosas que vuelan, aviones y pajaritos principalmente.
Y quizás tenga razón. Porque hay algo profundamente humano en apuntar la lente de la cámara hacia un instante que dura apenas segundos y aun así decidir salvarlo del olvido. Cada fotografía no es solamente un ave posada, un vuelo congelado o una luz perfecta entre las ramas; también es el reflejo silencioso de quien estaba detrás de la cámara en ese momento.
A veces fotografiamos para recordar, otras veces, para no rompernos.
En el monte, o en el patio de nuestras casas entre cantos y sombras, durante un breve descanso mientras se arregla el jardín, las urgencias parecen bajar la voz; el corazón encuentra otro ritmo, uno aprende a esperar, a respirar distinto, a celebrar pequeñas apariciones que para muchos pasarían desapercibidas; y entonces la fotografía deja de ser un simple registro: se transforma en refugio.
Hay días en que volver a mirar esas imágenes es volver también a versiones nuestras que sobrevivieron gracias a la naturaleza. A una madrugada húmeda. A un sendero en silencio. A un pájaro que apareció justo cuando hacía falta un poco de belleza.
Tal vez por eso seguiré compartiendo fotos, no para mostrar solamente aves, sino para compartir emociones que todavía siguen vivas dentro de cada encuadre.
Hoy les dejo con estos momentos compartidos con varios picas tijereta en el patio de mi casa, especie que acompaña mis jornadas prácticamente sin ausencias desde el año 2012 cuando aparecieron por primera vez por mi pequeño lugar.
Saludos para todos, y será hasta otra entrada al blog.
5 may 2026
La bandada inmortal: Crónica de Aves del NEA
Hay historias que no se escriben con tinta, sino con el barro de los senderos y la luz de los amaneceres. La trayectoria de Aves del NEA fue, ante todo, un organismo vivo; una sumatoria de talentos, limitaciones y pasiones que logró algo superior a la simple voluntad individual: un compromiso inquebrantable con el conocimiento y la difusión de nuestra avifauna.
El corazón de este grupo latía con una constancia casi biológica. Durante años, el rito se repitió con la precisión de un reloj natural: todos los sábados, a las seis de la mañana, el mundo se detenía para dar paso a la exploración. En ese encuentro previo, bajo la complicidad de las sombras, el mate sagrado se convertía en el centro de gravedad. Entre sorbo y sorbo, las risas, las anécdotas y las charlas proyectaban el día, mientras el vapor del termo empañaba los vidrios de un viaje cargado de expectativas.
Sin embargo, la verdadera maestría de este grupo residía en su capacidad de transmutación. Al llegar al lugar elegido, en cuanto los pies tocaban la tierra roja y el camuflaje se fundía con la maleza, el mate quedaba a un lado y el hombre cedía su lugar al observador. En un instante, el bullicio de la amistad se transformaba en un silencio reverencial. Los sentidos se agudizaban hasta escanear cada vibración del aire, buscando ese sonido sutil, ese movimiento mínimo o la silueta fugaz que delatara la presencia de una especie esquiva.
Recorrieron miles de kilómetros, no buscando el trofeo de la imagen perfecta para el ego, sino la documentación generosa para el blog que, hasta el día de hoy, sigue siendo un faro de consulta para la ciencia regional. Fue esa entrega la que motivó a tantos otros a colgarse binoculares al cuello y descubrir que la selva tiene mil ojos que nos miran.
Como ocurre en los ciclos de la naturaleza, los intereses individuales terminaron por dispersar la bandada. Pero el final de la estructura no significa el olvido. Hoy, al mirar esa foto que marca un lindo momento, no vemos un final, sino una etapa bien vivida. Aves del NEA dejó de ser un grupo para convertirse en un legado; una semilla conservacionista que sigue germinando en cada rincón donde alguien, inspirado por su trabajo, se detiene a admirar el vuelo de un ave y comprende, finalmente, que somos parte de un todo mucho más grande.
La bandada ya no vuela con la frecuencia de aquellos sábados inquebrantables, pero tampoco se ha disuelto en el olvido. Ha mutado. El blog permanecerá, respirando a otro ritmo, más pausado, más introspectivo. Ya no hay urgencia, sino elección. Las publicaciones empezaron a llegar nuevamente como llegan las buenas aves, sin aviso, pero con sentido. Fotografías, vivencias y anécdotas seguirán encontrando su cauce, sostenidas por la misma esencia que dio origen a todo, aunque despojadas de aquella vorágine inicial.
Porque lo que alguna vez fue rutina hoy es legado en movimiento. Y aunque el pulso ya no sea el de antes, la mirada sigue siendo la misma: atenta, curiosa, profundamente conectada con ese mundo alado que nunca deja de revelarse a quien sabe esperar.
Nos vemos por ahí un día de estos si Dios quiere !!!!!
RFG/SMA
RFG/SMA
4 may 2026
La memoria fotográfica del fotógrafo
La memoria fotográfica, o memoria eidética, es la capacidad teórica de recordar imágenes, sonidos, objetos, lugares y vivencias con un nivel de detalle extremadamente alto. Aunque se asocia con el recuerdo perfecto (tipo cámara), la ciencia dice que es escasa en adultos y mas común en niños, siendo a menudo una reconstrucción mental de alta precisión en lugar de una foto perfecta.
Creí que era el único que recordaba con exactitud lo vivido hace algunos años atras mientras revolvía archivos seleccionando material no publicado en el blog, y ayer luego de reanudar el uso de mi disco rígido portátil, al encontrar una carpeta con archivos de Roby le paso unas fotos de un Milano chico; a los pocos minutos me contesta por whatsapp sorprendido..... Pensaba que perdí esas fotos, y me dice: Fué con (Mandril) apodo cariñoso de Luis Lugo.....en Nemesio Parma, en el camino a la arenera.
Comprobado está que no soy el único que pese a la edad sigue recordando todo lo vivido, y que esta capacidad todavía se encuentra al 100%.
Quizás yo al encontrarme revolviendo fotos viejas y un poco mas sentimental con los años mi memoria fotográfica se cruza con la memoria emotiva y capaz deba cambiar un poco mi enfoque, voy a tratar de que coexistan las dos mientras me enfoco en lo que voy a hacer de acá en adelante con la fotografía de pajaritos.
Les dejo estas dos fotos de un Milano chico que en su momento fue una nueva especie que agregamos al lugar.
3 may 2026
Taguató Negro - White-rumped Hawk (Quoy, JRC; Gaimard, JP, 1824)
Tenía ganas de titular esta entrada al blog de una manera distinta, pensé escribir "Alas en un mapa distinto" pero como les voy a presentar una nueva especie para el blog con este registro de un Taguató negro en el Brasil opté por hacerlo de la manera formal, con el nombre de la especie sin nada mas.
Luego de reactivar el blog y compartir las primeras entradas después del hiatus de 3 años de inactividad Nico Pavese me pasa estas dos fotografías de un Taguató negro al costado de la ruta, camino al Brasil, allá por el verano del 2020.
Cuando un observador/fotógrafo de aves viaja a otro país de vacaciones aparte del itinerario lógico del viaje, hay un itinerario interior quelo marcaan los cantos que uno no conoce, o la remota posibilidad de lograr un nuevo registro. En la fotografía de aves, vos no elegís el momento, el momento te elige a vos, y es casi seguro que esto le ocurrió al amigo porque según lo que contó, de casualidad transitaba a una velocidad muy lenta y pudo detener su auto, bajarse, y obtener estas dos fotografías que comparto hoy. Seguramente le habrá sacado unas 50 fotos... no creo que solo hayan sido estas dos.
Según lo que me contó Nico, Volvía por la BR-280 en Brasil, ya cayendo el sol, cuando algo grande se tiró desde un poste al costado de la ruta, frena, y observa que era un taguató negro, que se queda perchando cerca de la banquina en el extremo de una rama de un árbol caído como si estuviera vigilando el pasto. El viento le despeinaba las plumas apoyó la cámara en la ventanilla, seteo de ISO alto por la poca luz, pulso rápido, y esto fue lo que salió, una foto que huele a nafta, a asfalto caliente, a vacaciones que se te escapan entre los dedos, un verdadero lifer, en más de un sentido, un momento perfecto registrado en compañía de la familia.
Descripción: Mide entre 33 a 35 cm el macho, y 37 a 38 cm la hembra, Pico negro con base celeste. Iris, cera y patas amarillos. Cabeza dorsal y ventral negras. Supracaudales y subventrales blancas. Muslos marrones rojizos.Alas negras. Ventralmente las tapadas son blancas o crema y las remeras oscuras. La cola es negra con dos franjas angostas blanquecinas. El inmaduro es negruzco manchadoy rayado de marrón rojizo. Se conoce una fase clara con el dorso gris parduzco y ventral blanca.
Comportamiento; se lo ve en la parte densa de la vegetación, Se alimenta de reptiles, anfibios, insectos, y pequeños roedores.
Hábitat: Montes, bosques y selvas húmedas, hasta los 2000 m. de altura.
Distribución geográfica: En Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, Chaco, Formosa, Misiones, Corrientes, y Entre Ríos.
En el campo se lo identifica por su color negro, alas cortas y anchas, cola larga, supracaudales blancas, muslos marrones/rojizos. Diferenciarlo del Caracolero (Diferentes hábitats) y del morfo oscuro del Aguilucho cola corta.
Info:
Aves de Argentina / Martín Rodolfo de la Peña
Eudeba / Ediciones UNL
Mapa de distribución en América del Sur
Copyright de los mapas
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