Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.

15 jun 2026

Una oportunidad poco frecuente

¡Buenas tardes, amigos! Hoy les comparto un par de fotografías de una especie que suele hacerse desear bastante cuando uno sale con la cámara al monte: la Saira dorada.
Quienes frecuentan la selva misionera durante el invierno seguramente la habrán visto alguna vez integrando esas infaltables bandaditas mixtas que recorren el estrato alto del bosque. Allí arriba, entre copas y ramas lejanas, se mueve inquieta junto a otras especies insectívoras y frugívoras, aprovechando la abundancia de alimento que encuentra en cada recorrido compartiendo andanzas con saíes, tangarás, chincheros, y algunas que otras sorpresas para los fotógrafos.
Y justamente ahí radica el principal desafío para quienes intentamos fotografiarla. La mayor parte del tiempo permanece a una altura considerable, moviéndose sin descanso entre el follaje, ofreciendo apenas breves destellos de su llamativo plumaje amarillo y negro. Muchas veces uno la escucha, la identifica con los binoculares o alcanza a verla cruzar entre los árboles, pero regresar a casa con una fotografía aceptable ya es otra historia.
Por eso cada vez que alguna de estas pequeñas joyas decide descender unos metros y ponerse a la altura de los fotógrafos, la oportunidad no puede desaprovecharse. Son esos momentos en los que todo parece acomodarse, la luz acompaña, el ave se muestra unos segundos más de lo habitual y la cámara logra capturar una imagen que permita apreciar toda la belleza de la especie.
En esta ocasión fue Nico quien tuvo la fortuna de encontrarse con una de esas oportunidades poco frecuentes y pudo obtener estas fotografías que hoy compartimos. Un lindo registro de una de las aves más vistosas de nuestra selva, y también un recordatorio de que muchas veces la paciencia termina teniendo recompensa.
Espero que disfruten de las imágenes tanto como nosotros disfrutamos cada encuentro con esta hermosa habitante de los montes misioneros.
¡Hasta la próxima!