Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.

2 may 2026

Rayadito (Thorn-tailed Rayadito) Aphrastura spinicauda

Lentamente voy retomando la actividad poniendo en primer lugar orden en los archivos de backup, luego de varios años sin usarlo conecté mi disco rígido externo y como arrancó sin inconvenientes aproveche para copiar una carpeta entera de fotos que Luis Lugo me había pasado de una de sus vacaciones allá por el año 2017 en San Carlos de Bariloche. Quizás ahora cuando el vea esta entrada publicada con sus fotos reconecte con el pasado tal como lo estoy haciendo yo al ver fotografías viejas que nunca fueron publicadas en el blog. Hoy comparto estas imáquenes de un inquieto y curioso Rayadito que seguramente le regaló buenos momentos al amigo durante una jornada de campo en familia en los bosques patagónicos aledaños al Lago Guillelmo.

1 may 2026

Crónica de una pasión

El sol, un Dios benévolo en estas latitudes, asomaba su rostro dorado sobre el horizonte, tiñendo de rosa los esteros y campos que se extendían hasta donde la vista alcanzaba. Mis amigos y yo, un grupo de almas unidas por la pasión por la naturaleza, nos adentramos en este bioma vibrante, cámara en mano, listos para capturar la esencia de un mundo que se despliega ante nosotros con una belleza sobrecogedora.
Observar la naturaleza es, en esencia, un ejercicio de Atención Plena (Mindfulness). Mientras el ajetreo urbano fragmenta nuestra psiquis con exigencias constantes, ruidos artificiales y la tiranía del reloj, el campo nos impone una "atención fascinada". En psicología, esto se conoce como la Teoría de la Restauración de la Atención: el entorno natural permite que nuestros mecanismos cognitivos, agotados por el estrés crónico de la ciudad, se recarguen simplemente al contemplar la ingeniería de un nido de hornero o la paciencia de un Yacaré. Nuestra salida actuaba como un ancla emocional. En el silencio de los esteros, el "yo" profesional y las preocupaciones cotidianas se diluyeron. Lo importante recuperó su verdadero peso. Compartir el trayecto en lancha o el avistaje de una especie esquiva fortalecía nuestra red social primaria, un factor protector crítico para la salud mental que a menudo descuidamos en la rutina urbana.
El sonido del motor era un murmullo que se mezclaba con el canto de las aves. Un Yacaré, con su mirada ancestral, nos observaba desde la orilla; un Carancho surcaba los cielos; un hornero construía su hogar. Cada encuentro era una invitación a la reflexión. La fotografía, más que un acto de capturar imágenes, era una forma de comunión. Buscábamos la luz perfecta, la composición que transmitiera la emoción pura. Al mirar a través del visor, practicábamos el enfoque, no solo técnico, sino existencial: psicológicamente, esto nos ayudaba a "encuadrar" nuestras propias vidas, separando el ruido de fondo de lo que realmente tiene valor y trascendencia. Esta conexión íntima con el entorno refuerza inevitablemente el mensaje conservacionista. Nos recordó que la naturaleza no es solo un recurso para ser explotado o un paisaje de fondo, sino un gran ser vivo complejo que merece nuestro respeto y cuidado. Nuestra salud mental está intrínsecamente ligada a la salud del ecosistema que habitamos.
Finalizando la jornada, hambrientos y con el alma llena de experiencias restauradoras, nos dirigimos a "Yacarú Porá", el icónico restaurante de Pellegrini. Sus dueños nos recibieron con la hospitalidad propia de quien ama su tierra. Este cierre de jornada no fue un simple trámite alimenticio; fue un espacio de validación y catarsis. Mientras saboreábamos una deliciosa comida, nos contaron historias de su emprendimiento, de los desafíos y las alegrías de vivir en armonía con la naturaleza. Escuchar el orgullo en sus relatos nos conectó con el concepto de trascendenciau. Ver su pasión nos recordó que la salud mental también reside en el sentido de propósito y en la capacidad de construir algo propio con amor. Almorzar en ese rincón, escuchando crónicas de vida mientras se comparte el pan, fue el bálsamo final. Es el momento donde la experiencia solitaria de la fotografía se volvió colectiva, y donde el alma, finalmente, descansó del vértigo del mundo para habitar el presente con plenitud.
Todo lo que construimos se quedó atrás, suspendido en el tiempo como un eco que se niega a desaparecer. Los días corrieron con una intensidad que parecía eterna, y cada decisión tomada nos trajo hasta este punto exacto, donde el camino conocido simplemente se terminó. Hubo promesas que se cumplieron y otras que se desvanecieron antes de tocar el suelo. Hicimos lo necesario, o al menos lo que creímos correcto en aquel entonces, mientras el mundo seguía girando sin esperarnos. Las piezas encajaron, pero el tablero ahora es distinto. Sin embargo, lo que se gesta detrás de ese horizonte borroso es otra historia. Los hilos se han vuelto a tensar, pero nadie sabe qué figura dibujarán al final. Algo se aproxima, algo que ya no pertenece a lo que fuimos, y cuya forma solo el tiempo se atreverá a revelar. Este blog que milagrosamente se salvó de la eliminación pasó a ser la base perfecta para un nuevo comienzo, ya sea por nostalgia, por el contenido fotográfico que tengo sin mostrar, o porque quizás representa una etapa superada, un interesante ejemplo de resiliencia digital ¿Creen que estamos preparados para lo que sea que esté por manifestarse? A todos....gracias por leer. Roberto F. Genesini / Marcelo Allende

30 abr 2026

El desayuno del Taguató

Mañana del 29 de Julio del 2025, me salvaron los datos exif de la foto porque en honor a la verdad ya no me acordaba de cuándo la había sacado; sentado en la galería de mi patio tomando unos mates fieles compañeros de la soledad del jubilado veo posarse un Taguató en el paraíso del vecino; como veo que tiene algo entre las patas dejo el mate y me voy a buscar la cámara, vuelvo al sillón, pongo batería/lente/parasol/ ajusto los seteos alcanzándome el tiempo justoamente para que cuando el Taguató salga volando yo tenga la cámara lista para obtener un único disparo. Descargo el archivo al celular, lo proceso con Lightroom y al hacer zoom compruebo que lo que tenía entre las patas era una rata, lindo registro esporádico que aprovecho para compartir hoy acá en el blog ya que se salvó de varias eliminaciones de archivos que hice. Hiatus de 9 años demasiado largos en el que transcurrieron muchas cosas, muchos avances tecnológicos que por ejemplo nos permiten editar un archivo fotográfico en el teléfono, muchos cambios también en la configuración del blog con el que me voy encontrando de a poco, como por ejemplo la pestaña de moderación de comentarios. En estos tres años de inactividad encontré mas de 400 comentarios pendientes de moderación, me resulta imposible responder a todos pero a partir de hoy está deshabilitada la moderación, así que siéntanse libres de compartir nuevamente su opinión o algún mensaje en particular respecto a nuestros amigos emplumados, siempre con respeto. Saludos para todos !!!

29 abr 2026

Vuelve la Calandria real

Acerca de los recuerdos hablaba en la anterior entrada publicada acá en el blog con las fotos de los Boyeros en Ombú chico, quién hubiese pensado que el Tucán que me despertó la mañana del 24 de Abril haya vuelto a activar un tramo de mi vida que parecía estar en desuso, el retiro hizo que mi ritmo cambie, que mi interés se enfoque en otras cosas, dibujos, aviones y maquetas, y los pájaros si bien estaban yo ya no estaba pendiente de ellos, salvo algo inusual que aparezca por casualidad cerca mío y me diera ganas de sacarle algunas fotos. Hemos pasado momentos en los que nuestros proyectos parecían estancarse, y con los años la maleza del olvido empezó a cubrir lo que alguna vez fue nuestra prioridad absoluta, sin embargo este blog que fue nuestro grito al viento cuando decidí comenzarlo, hizo que el grupo crezca sumándose almas que enriquecieron la travesía de fotografiar aves; amigos de camino que compartieron la misma sed de horizonte, pero como la naturaleza humana al igual que la biológica tiene sus estaciones algunos intereses individuales terminaron de prevalecer sobre el espíritu colectivo. Si algo aprendimos durante tantos años en contacto con la naturaleza es que así como ella se recicla nosotros también nos transformamos, un nuevo jardín de posibilidades aparece frente nuestro, por eso y gracias al Tucán que me despertó he vuelto a activar el blog que les confieso casi estuve a punto de eliminarlo hace unos años atrás, un nuevo comienzo quizás, un ritmo distinto pero con las ganas intactas. Vuelven los mensajes, vuelven las fotos, y ayer por la noche recibo un mensaje de Nico Pavese que me pasa dos fotos que sacó su hermano Mauricio acá en la Costanera de Posadas el pasado Domingo hace 3 días, dos fotos de una Calandria real que estaba forrajeando en el piso junto a unos tordos, dos fotos que me hicieron recordar el día en el que registramos por primera vez a esta Calandria acá en Posadas junto a los hermanos Genesini, nuestra primera salida a Nemesio Parma en el mes de Mayo del año 2010.

27 abr 2026

Disfrutar de los recuerdos es vivir dos veces

La pucha che que pasa rápido el tiempo!!!!!! Si hay algo que aprendimos es que los días pasan lentamente, por momentos se hacen interminables e insufribles; en cambio los años pasan rapidísimo. Vivir de recuerdos implica refugiarse en el pasado, ignorando el presente y limitando nuevas experiencias. Aunque la nostalgia regula emociones y fortalece la identidad, anclarse en ella puede generar ansiedad, melancolía y tristeza al añorar lo que ya no existe. Es un fenómeno emocional que puede reconfortar, pero también paralizar. No se puede vivir de recuerdos pero tampoco se puede vivir sin recuerdos; y recuerdos tenemos muchos y por suerte los buenos recuerdos de momentos vividos son los a los que preferimos aferrarnos, valiosos para la identidad, nutren el presente, pero no lo reemplazan. Cuatro años han transcurrido ya desde que saqué estas fotos en la casa de Luicho Krause en Rincón Ombú Chico, cuatro años desde que nos juntamos tres del antiguo grupo para pasar un fin de semana después de 5 años sin fotografiar aves; fin de semana del reencuentro en el que charlamos mucho, comimos rico, y también de paso hicimos algunas fotos... en ese órden.... Comparto hoy estas fotos de Boyeros en el comedero, sin flash con colores naturales, sin apuro, y sin caminar mucho, sentados entre los tres acompañados de un mate menos Luis porque nunca tomó, y como fue desde un principio, hablando de bueyes perdidos disfrutando entre amigos.