Para ir retomando la actividad después de unos días de ausencia nada mejor que volver con dos fotos recién salidas del horno, tomadas en la última pajareada con Luicho Krause en el Club Refugio Ombú.
El protagonista de hoy es un zorzal sabiá que se arrimó al comedero para inspeccionar el menú del día. Se ve que la oferta le resultó interesante porque, después de un vistazo de rutina, se quedó un buen rato aprovechando el maíz y el arroz partido que habían quedado. En realidad, eran las sobras que dejaron las urracas caraduras... aunque hablar de "sobras" es un decir. Esas tipas comen de todo; estoy convencido de que si algún día les servís una pizza, también la hacen desaparecer.
Las fotos, para variar, las saqué desde la comodidad de un sillón porque los años no vienen solos y, aunque las piernas todavía responden, hace rato descubrí que es mucho más inteligente dejar que sean las aves las que se acerquen al fotógrafo. Uno se mueve menos, las espanta menos y, de paso, las fotos suelen salir bastante mejor. A esta altura de la vida aprendí que la paciencia cansa mucho menos que caminar detrás de un pájaro... y encima da mejores resultados.
Saludos... y buena semana para todos!!!.


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