Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.

12 ago 2026

El cliente que no comía maíz

El Restaurant del Pantanal sigue sumando clientes.
Después de aquella primera aparición del Arasarí fajado por Ombú chico, la historia no terminó con el descubrimiento. Aunque yo después no volví a encontrarme con él por esos pagos porque no fuí mas, el bicho siguió haciendo de las suyas y, como suele pasar en estos casos, fueron otros los que tuvieron la suerte de cruzárselo.
Y esta vez le tocó a Luis Krause, ser el dueño de casa tiene sus ventajas =).
El lugar era el de siempre: el Club Refugio Ombú, ese pequeño paraíso donde los comederos de la casa funcionan, sin proponérselo demasiado, como un verdadero restaurante de fauna silvestre, y por ahí ya pasaron unos cuantos clientes.
Pero este tenía gustos particulares.
El Arasarí fajado apareció bajando hasta el comedero, apenas a un metro del suelo, completamente ajeno a la presencia del fotógrafo, el cual para no molestarlo al comensal lo fotografió desde adentro de la casa y se dispuso a aprovechar la oferta gastronómica del lugar.
Eso sí: nada de maíz, nada de arroz; este señor tenía un paladar bastante más delicado; fruta, señores. El cliente sabía lo que quería.
Y Luis, que estaba en el lugar justo en el momento justo, aprovechó la visita como correspondía. Le hizo unas fotografías espectaculares, de esas que uno mira y piensa que tranquilamente podrían salir en un libro sobre las aves de nuestra selva.
Lo curioso es que, como tantas veces pasa con las buenas fotografías, quedaron guardadas durante años esperando su momento.
Y ese momento llegó hoy.
Porque después de tanto tiempo, volver a sacar del archivo a un Arasarí fajado fotografiado en el comedor de Ombú es también una manera de recuperar una pequeña historia de aquellos días en que descubríamos especies, las seguíamos encontrando y, de paso, íbamos conociendo esos lugares maravillosos que terminaban convirtiéndose en verdaderos puntos de encuentro con la naturaleza.
El Restaurant del Pantanal continúa abierto, la cocina sigue funcionando, los clientes cambian; y algunos, como este Arasarí, además de ser hermosos, tienen la delicadeza de saber exactamente qué pedir. Hoy, el menú: fruta.
El maíz puede esperar.


9 ago 2026

Zumbador Grande Anthracothorax dominicus (Linnaeus, C, 1766) Hispaniolan Mango

Hay especies que uno sale a buscar durante horas, caminando monte adentro, esperando en silencio, puteando a los mosquitos y preguntándose por qué carajo eligió este hobby, después están las otras, las que aparecen cuando uno está tranquilamente sentado, whisky mediante, disfrutando de las vacaciones.
Estas cuatro fotos son de un Zumbador grande, una especie nueva que se incorpora hoy a las páginas de Aves del NEA. Son fotos de archivo, tomadas durante aquel viaje familiar a Punta Cana en 2018, cuando todavía no imaginaba que varios años después iba a volver sobre aquellas carpetas para seguir encontrando material para el blog.
La historia de estas fotos es bastante sencilla.
Estaba en uno de los bares del hotel, tomándome tranquilamente un whisky, cuando vi aparecer al bicharraco y posarse relativamente cerca.
Whisky abandonado, cámara en mano, y a sacar fotos, cuestión de prioridades como quién dice.
El Zumbador grande es uno de esos picaflores que, a primera vista, puede resultar bastante familiar para nosotros. Tiene un aire inconfundible a nuestro Picaflor vientre negro, y no es casualidad: ambos pertenecen al mismo género, Anthracothorax.
Es un picaflor grande, robusto para lo que estamos acostumbrados a asociar con estos diminutos acróbatas, y con ese comportamiento tan propio del grupo: movimientos rápidos, vuelos cortos y precisos, apariciones fugaces y una capacidad extraordinaria para desaparecer de nuestra vista justo cuando uno cree que finalmente lo tiene encuadrado.
El plumaje del macho es espectacular, con esos colores metálicos que cambian según cómo incide la luz. Como ocurre con tantos picaflores, el dimorfismo sexual es muy marcado, y la hembra tiene un aspecto bastante diferente, aunque conserva ese inconfundible aire de familia.
Y hablando de la hembra...
También tuve la suerte de fotografiarla durante aquel viaje. En este caso fue otro día y la situación fue bastante distinta: la foto la conseguí desde el balcón de la habitación del hotel, o sea que, aparentemente, para fotografiar picaflores en Punta Cana no hacía falta caminar demasiado.
Conseguí mejores resultados quedándome cerca del whisky.
La hembra, además, permite apreciar muy bien ese contraste de colores que caracteriza a la especie. En los picaflores, el dimorfismo sexual suele ser particularmente evidente y el Zumbador grande no es la excepción. Y así, casi ocho años después de haberlas tomado, estas fotos vuelven a salir de una carpeta de archivo para ocupar finalmente su lugar en el blog. Otra especie.
Otra historia.
Y otra prueba más de que uno nunca sabe cuándo una foto aparentemente olvidada va a volver a cobrar vida.
Zumbador grande.
Una especie nueva para el blog, fotografiada en Punta Cana, durante un viaje familiar en 2018.
Y sí...
El whisky quedó ahí.
Por suerte, no se derramó.
Hay además un detalle que me gusta especialmente de este bichito: el Zumbador grande no es simplemente una especie que podemos encontrar en el Caribe. Es endémico de La Española, la isla que comparten República Dominicana y Haití. Es decir, fuera de esa región no hay poblaciones naturales de esta especie. Así que aquel encuentro casual en Punta Cana terminó siendo, sin que yo lo supiera en ese momento, el encuentro con una especie exclusiva de esa isla.
Y de grande, el nombre no le queda nada mal. Para un picaflor puede considerarse bastante corpulento: mide entre 11,5 y 13,5 centímetros y tiene un pico largo, fino y ligeramente curvado.
El macho es una verdadera pieza de joyería voladora. El dorso presenta esos verdes metálicos que cambian de intensidad con la luz, mientras que la garganta y el pecho muestran el contraste oscuro que, justamente, terminó dando origen al nombre del género Anthracothorax, una combinación de raíces griegas relacionada con "pecho negro".
La hembra, en cambio, parece casi otro pájaro. Tiene las partes inferiores mucho más claras, blanquecinas, y una cola que puede mostrar tonos pardos o rojizos. Es uno de esos casos en los que el dimorfismo sexual resulta imposible de pasar por alto. Y la foto que pude hacerle desde el balcón de la habitación permite justamente apreciar esa diferencia.
Otra cosa interesante es que este zumbador no es demasiado exigente con el lugar donde vivir. Puede aparecer en bosques, bordes y claros, pero también en jardines, zonas urbanas y suburbanas, plantaciones y ambientes bastante secos.
O sea que aquel ejemplar que apareció cerca del bar del hotel no estaba precisamente fuera de lugar.
El que estaba fuera de lugar era yo...
Saludos para todos y espero hayan tenido un lindo Domingo.




Mapa de distribución en La Española (República Dominicana/ Haití)
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