Hoy van dos fotos de Federal, obtenidas varios años atrás en la entrada del Camping El Mirador, en Ituzaingó. Federal o Juan Soldado, como también se lo conoce, es uno de esos pájaros que cuando aparece no pasa precisamente desapercibido. Tiene una belleza particular, de esas que hacen que uno levante la cámara inmediatamente y empiece a pensar en cómo conseguir una buena foto.
Pero acá aparece el problema porque fotografiar un Federal completamente despejado, mostrando todo su esplendor, al menos para mí se ha convertido en una especie de misión imposible. Habita en juncales, pirizales y toda esa vegetación palustre donde casi siempre hay agua debajo, y evidentemente él está muchísimo más cómodo ahí que yo tratando de conseguir una fotografía limpia. Uno lo ve, lo sigue con la mirada, espera el momento… y cuando finalmente aparece en un lugar más o menos apropiado, dura ahí exactamente lo necesario como para que uno alcance a decir “ahora sí” antes de que desaparezca nuevamente entre la vegetación. Hasta ahora, el Federal me viene ganando por goleada.
Así que tendré que activar nuevamente la búsqueda. Porque esto también forma parte de la fotografía de aves; hay especies que uno ya fotografió, pero queda pendiente esa foto que todavía no pudo conseguir. Y cuando una especie te deja esa deuda, tarde o temprano uno vuelve a buscarla. Con el Federal tengo esa cuenta pendiente y en algún momento habrá que saldarla.
Lo que cuesta entender es que un pájaro tan hermoso, adaptado a vivir libremente en estos ambientes, todavía sea perseguido para terminar encerrado como mascota. Parece que para algunos la belleza de un ave no alcanza con verla volando, alimentándose o moviéndose entre los juncales; aparentemente necesitan tenerla detrás de unos barrotes para disfrutarla. Y ahí sí que no encuentro demasiada explicación. ¿Qué clase de idea puede llevar a alguien a capturar un animal silvestre simplemente porque le gusta cómo se ve?
Hay algo bastante absurdo en todo esto: yo llevo años intentando conseguir una fotografía de un Federal libre, en su ambiente y haciendo su vida de Federal, y hay gente que todavía pretende solucionar el asunto capturándolo y metiéndolo en una jaula. La estupidez humana, como sabemos, no conoce límites; y mientras tanto, el Federal seguirá teniendo algo que nosotros no podemos darle, la libertad de elegir dónde posarse, dónde alimentarse y, fundamentalmente, dónde vivir.


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