Después de tres días de ausencia, volvemos a encontrarnos por acá. Esta vez la razón estuvo más que justificada; se casó mi hija, así que durante estos días había cosas bastante más importantes a las que dedicarle atención que a las aves, las fotografías y este blog. Ahora, con un poco más de tranquilidad, retomamos la actividad y vamos a hacerlo con dos fotografías de un viejo registro de águila negra, de esas que uno tiene guardadas esperando que algún día aparezca una herramienta de edición capaz de hacerles un poco de justicia.
A este encuentro con el águila negra ya lo había mostrado en el blog, pero estas dos fotografías habían quedado sin editar. El motivo era bastante sencillo, un rabioso contraluz, el sol casi en la vertical y unas condiciones de luz que, para decirlo suavemente, no eran precisamente las que uno hubiera elegido para salir a fotografiar aves. Ya sabemos que la fotografía tiene sus refranes, y aquel que dice “luz cenital, sombra total” parece que fue escrito pensando en este tipo de situaciones. Pero bueno, con las nuevas herramientas de edición que tenemos hoy, decidí volver a meter mano en esos archivos y ver si se podía rescatar algo de aquellas imágenes que durante tantos años quedaron durmiendo en el disco rígido. Y acá están, con sus limitaciones, pero finalmente editadas y listas para compartir.
El encuentro ocurrió allá por el 2017, en uno de esos polvorientos caminos de la Isla Apipé Grande, Corrientes. Por aquellos días, a Willy y a mí nos llevaron a lo que ambos consideramos, con el tiempo, un paseo gratis. Para variar, nada pudo concretarse de todo aquello en lo que habíamos aportado nuestros conocimientos y nuestro trabajo, pero esa es otra historia, de esas que quedan dando vueltas en la memoria y que algún día quizás merezcan su propio espacio por acá. Lo cierto es que, si bien el motivo original del viaje no terminó saliendo como esperábamos, nosotros aprovechamos la oportunidad como corresponde: paseamos, comimos rico, sacamos fotos y pasamos un lindo fin de semana. Y cuando uno vuelve con buenos recuerdos, algunas fotografías y un par de anécdotas para contar, tampoco puede decir que todo salió tan mal.
Así que hoy, después de la pausa obligada por un acontecimiento familiar mucho más importante que cualquier publicación, volvemos a las andanzas con este águila negra de Apipé Grande. Una viejo encuentro, un contraluz complicado y la ayuda de las nuevas herramientas de edición para darle una segunda oportunidad a dos imágenes que, hasta ahora, habían quedado esperando su momento. El resto, como tantas otras cosas de la vida y de la fotografía, quedó convertido en otra anécdota más.
Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.
Tus hijos te lo agradecerán.

