Hay momentos en la fotografía de aves que cuestan explicar, momentos donde uno deja de pensar en velocidad, ISO, enfoque o composición… y simplemente se queda con el corazón acelerado mirando algo que parecía imposible.
Eso fue lo que sentimos en el Portal Cambyretá, al norte del Parque Nacional Iberá, cuando vimos aparecer a los guacamayos rojos volando libres sobre el monte correntino.
No eran aves escapadas de una jaula. No eran ejemplares de un zoológico. Eran guacamayos verdaderamente silvestres, recuperando un cielo argentino después de más de un siglo de ausencia.
Y ahí estábamos nosotros, padre e hija, compartiendo uno de esos momentos que quedan guardados para siempre.
Primero se escucharon los gritos. Después aparecieron como flechas rojas sobre el verde del monte. Grandes. Escandalosos. Perfectos.
La adrenalina del fotógrafo aparece enseguida: buscar el ave, levantar la cámara, tratar de seguir un vuelo rapidísimo, controlar la emoción para no arruinar el enfoque… y al mismo tiempo intentar disfrutar el instante.
Porque uno sabe que está viendo historia viva.
El guacamayo rojo había desaparecido de Argentina hace más de 150 años. Las últimas citas en Corrientes eran de mediados del siglo XIX. La caza, el tráfico de fauna y la pérdida de ambientes terminaron borrándolo completamente de nuestros montes.
Pero en el año 2015 comenzó uno de los proyectos de conservación más ambiciosos del país, la reintroducción del guacamayo rojo en Iberá.
El trabajo fue impulsado por Fundación Rewilding Argentina junto al Gobierno de Corrientes, la Administración de Parques Nacionales, investigadores del CONICET y distintas instituciones dedicadas a la conservación.
Los primeros siete ejemplares fueron liberados justamente en Cambyretá, en octubre de 2015. Muchos provenían de cautiverio y tuvieron que pasar por un entrenamiento intensivo antes de volver a la vida silvestre: aprender a volar largas distancias, reconocer frutos nativos, detectar depredadores y orientarse en libertad.
Con el paso de los años el proyecto siguió creciendo, se sumaron aves criadas por el Ecoparque de Buenos Aires, la Fundación Temaikèn y el Bioparque La Máxima.
En 2020 incluso se creó un segundo núcleo poblacional en la Reserva Yerbalito con la liberación de cinco nuevos juveniles, y después llegó el milagro que todos esperaban.
Las primeras parejas comenzaron a usar cajas nido instaladas por el proyecto. Al principio los intentos fallaron, algo normal en aves jóvenes e inexpertas. Pero finalmente ocurrió: nacieron los primeros pichones silvestres de guacamayo rojo en Argentina después de aproximadamente 150 años.
Los pichones fueron bautizados “Tuco” y “Puré”. Sí, hasta los nombres tienen aroma bien argentino.
Tiempo después comenzaron sus primeros vuelos libres sobre Iberá, acompañados por sus padres, mientras el equipo de campo seguía cada movimiento con emoción y radiotelemetría.
Y pensar en todo eso mientras los teníamos adelante hacía todavía más especial la escena; porque fotografiar un ave rara siempre emociona; pero fotografiar un ave que volvió de la extinción gracias al trabajo de tanta gente… es otra cosa.
En cada vuelo de esos guacamayos hay años de esfuerzo, veterinarios, biólogos, voluntarios, guardaparques, criadores, monitoreos eternos, fracasos, esperas, y muchísima pasión.
Tal vez por eso el monte parece distinto cuando ellos pasan gritando arriba de uno como si el Iberá estuviera recuperando un pedazo perdido de su alma.
Y ahí estábamos nosotros, compartiendo cámara, binoculares y sonrisas, tratando de seguir esos destellos rojos entre las copas de los árboles.
Hay fotos que uno guarda por su belleza, y hay otras que quedan para siempre por la historia que cuentan.
Roby y Constanza Genesini.
Algo de data obtenida aquí:
Fundación Rewilding Argentina
Conicet
Dejo para mas adelante y durante el transcurso del invierno compartir mas fotografías de este imponente loro acá en el blog; no descarto la oportunidad de viajar hasta Cambyretá con la única finalidad de poder fotografiarlos, disfrutar un día allí porque hace 8 años que no voy, comer un buen asadito, sacar muchas fotos y regresar contento a Posadas con la misión cumplida.
saludos para todos !!!!
Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.
Tus hijos te lo agradecerán.

