Hoy una sola foto de un Burlisto cola castaña, especie que cuenta con muy escasos registros en nuestra provincia y que, por esas cosas lindas que tiene esto de salir a buscar aves, tuve la suerte de encontrar bastante lejos de casa.
La foto es del año 2015, durante la que fue mi última visita a Colonia Carlos Pellegrini, en Corrientes. El encuentro se produjo durante una de esas paradas improvisadas al costado de la polvorienta ruta 40, unos kilómetros antes de llegar a los Esteros de Camba Trapo. Uno va por esos caminos mirando para todos lados, frenando cada tanto ante cualquier movimiento, porque nunca se sabe qué puede aparecer entre la vegetación o cruzarse delante de la cámara.
Recuerdo perfectamente cuánto tiempo estuvimos parados ahí antes de un bañado que cortaba el camino con unos arbustos y espinillos llenos de aves, recuerdo perfectamente esa sensación de encontrarse con una especie poco frecuente y saber que había que aprovechar el momento. En aquellos viajes, además de las aves que uno iba buscando, siempre aparecía alguna sorpresa que terminaba convirtiéndose en uno de esos registros que después quedan guardados durante años entre las fotos y, sobre todo, entre los recuerdos.
Una sola foto salió de este Burlisto, al fondo pueden vver desenfocada a su pareja, mezclados entre cardenales, cardenales amarillos, suiriríes, monjitas, golondrinas, chincheros, y carpinteros. Lindos momentos para llenar terjetas de memoria.
Ya pasó bastante tiempo desde aquella última recorrida por Pellegrini y por esos caminos correntinos, pero las ganas de volver siguen intactas. Hay lugares que uno visita una vez y después quedan dando vueltas en la cabeza, esperando una nueva oportunidad. Ojalá algún día pueda volver a recorrer esos caminos del Taragüí, con la cámara, unos buenos mates y, por supuesto, bastante tiempo para detenerme cada vez que algo con plumas decida aparecer.

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