El Restaurant del Pantanal sigue sumando clientes.
Después de aquella primera aparición del Arasarí fajado por Ombú chico, la historia no terminó con el descubrimiento. Aunque yo después no volví a encontrarme con él por esos pagos porque no fuí mas, el bicho siguió haciendo de las suyas y, como suele pasar en estos casos, fueron otros los que tuvieron la suerte de cruzárselo.
Y esta vez le tocó a Luis Krause, ser el dueño de casa tiene sus ventajas =).
El lugar era el de siempre: el Club Refugio Ombú, ese pequeño paraíso donde los comederos de la casa funcionan, sin proponérselo demasiado, como un verdadero restaurante de fauna silvestre, y por ahí ya pasaron unos cuantos clientes.
Pero este tenía gustos particulares.
El Arasarí fajado apareció bajando hasta el comedero, apenas a un metro del suelo, completamente ajeno a la presencia del fotógrafo, el cual para no molestarlo al comensal lo fotografió desde adentro de la casa y se dispuso a aprovechar la oferta gastronómica del lugar.
Eso sí: nada de maíz, nada de arroz; este señor tenía un paladar bastante más delicado; fruta, señores. El cliente sabía lo que quería.
Y Luis, que estaba en el lugar justo en el momento justo, aprovechó la visita como correspondía. Le hizo unas fotografías espectaculares, de esas que uno mira y piensa que tranquilamente podrían salir en un libro sobre las aves de nuestra selva.
Lo curioso es que, como tantas veces pasa con las buenas fotografías, quedaron guardadas durante años esperando su momento.
Y ese momento llegó hoy.
Porque después de tanto tiempo, volver a sacar del archivo a un Arasarí fajado fotografiado en el comedor de Ombú es también una manera de recuperar una pequeña historia de aquellos días en que descubríamos especies, las seguíamos encontrando y, de paso, íbamos conociendo esos lugares maravillosos que terminaban convirtiéndose en verdaderos puntos de encuentro con la naturaleza.
El Restaurant del Pantanal continúa abierto, la cocina sigue funcionando, los clientes cambian; y algunos, como este Arasarí, además de ser hermosos, tienen la delicadeza de saber exactamente qué pedir.
Hoy, el menú: fruta.
El maíz puede esperar.



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