Estuve casi dos horas observando los continuos viajes de los adultos transportando insectos triturados para alimentar a sus crías, las cuales durante casi toda la mañana permanecieron posadas en las mismas ramitas secas del árbol del fondo del patio.

El padre se aproxima en vuelo y el hijo ya lo está esperando con el pico abierto para recibir el alimento.



Guardando un poco de comida para el otro pichón.


Terminado el desayuno hay que limpiarse un poco las plumas de la cabeza.

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