Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.

22 may 2026

Del hotel al humedal

Hay aves que uno sueña fotografiar durante años, imaginándolas en enormes lagunas salobres o en algún rincón lejano del Caribe. Y después están esas otras historias, las inesperadas, las que aparecen cuando uno menos lo imagina… como encontrarse con flamencos caminando tranquilamente entre jardines, fuentes y canales de agua dentro del predio de un hotel. La primera sorpresa no fue verlos… fue entender que estaban ahí, a pocos metros de la gente, completamente relajados, como si la presencia humana fuera parte natural del paisaje. Entre senderos, pequeños espejos de agua y charcos artificiales aparecían ellos, elegantes, rosados, imposibles de ignorar.
Ahí estaba yo, en una situación completamente distinta a la habitual, acostumbrado a pasar horas escondido entre pajonales, barro, mosquitos y calor esperando apenas unos segundos de oportunidad, esta vez no podía creer la situación. Los flamencos seguían alimentándose, descansando o acomodándose las plumas sin prestar demasiada atención a la cámara. Y ahí apareció la duda inevitable… ¿Aves silvestres? ¿Ejemplares criados en cautiverio?

Difícil saberlo en el momento, y en lo personal decidí no investigar mucho para no deprimirme, opté por disfrutar el encuentro con una nueva especie e investigar más adelante al respecto. Lo cierto es que su comportamiento era increíblemente confiado. Tanto, que hasta me dieron tiempo para algo poco habitual en fotografía de aves: sentarme tranquilo con un café en la mano, observar la luz, estudiar el entorno y pensar la foto antes de disparar. Con paciencia acomodé la cámara buscando la luz lateral justa, tratando de aprovechar algunos sectores oscuros del fondo. La idea era experimentar un poco, salir de la típica postal colorida y jugar con fotografías en clave baja, dejando que la oscuridad se tragara casi toda la escena para mostrar únicamente a los protagonistas. Y funcionó. Entre sombras profundas comenzaron a aparecer los perfiles rosados, los reflejos suaves sobre el agua y esas curvas elegantes tan características de los flamencos. El fondo desapareció por completo y la atención quedó solamente en ellos. Con el tiempo también llegó la respuesta a aquella duda inicial. Muchos de estos flamencos que durante años formaron parte del paisaje de hoteles y complejos turísticos en República Dominicana comenzaron a tener otro destino a partir del año 2023. Gracias al proyecto “Rescate Rosado”, casi todos los ejemplares fueron cedidos por distintos hoteles para ser rehabilitados y posteriormente liberados en humedales aptos para la especie dentro del país.
Una noticia que cambia por completo la mirada sobre aquellas escenas tan extrañas para cualquier observador de aves. Porque detrás de esas imágenes de flamencos caminando entre turistas y jardines también existía una historia de cautiverio que lentamente comenzó a revertirse. A veces la fotografía de aves es caminar kilómetros para conseguir un registro. Otras veces, simplemente es sentarse con un café, disfrutar el momento… y dejar que las aves hagan el resto. El Flamenco Caribeño, con su mezcla de color, elegancia y tranquilidad, terminó regalándome una de esas jornadas fotográficas distintas, inesperadas y difíciles de olvidar.
Lo interesante de este proyecto es que hasta el año 2022, 4 años después de mi viaje los hoteles entregaban a los flamencos de manera voluntaria. He leído también que el hotel en el que yo estuve fue uno de los que financiaron los gastos de cuarentena y reeducación de los flamencos para ser liberados luego de su recuperación. A partir del año 2023 finalizó el tiempo de amnistía de entrega voluntaria a los que mantienen las especies en cautiverio asumiendo el compromiso de no tener animales silvestres en dichas condiciones, se habilitó la incautación de los individuos que quedaban en cautiverio, intentando por este medio disminuir la demanda y la extracción en la vida silvestre.

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