Alimentando hoy este "Mi hogar virtual de pajaritos" con fotos y anécdotas les comparto estas fotografías de la Cigua palmera que volví a ver y editar por primera vez después de varios años de olvido.
Fueron obtenidas durante mi segundo viaje al caribe, mi segunda oportunidad de conocer aves distintas, y de obtener nuevas fotografías para compartirlas en el blog.
Los recuerdos vuelven al editar las imágenes, otra vez vuelvo a sentirme como el extraterrestre desubicado que entre la multitud de gringos que se iban a dormir bajo los efectos de una extensa noche etílica, parecía ser el único sobrio que andaba con las primeras luces del día en la búsqueda de nuevas sorpresas sacando fotos.
Formando parte del paisaje cotidiano, tan común que la gente local casi deja de mirarlas, la Cigua palmera pertenece a ese grupo de pájaros para el dominicano, aunque alcanza con detenerse unos minutos a observarla para entender por qué terminó convirtiéndose en mucho más que un simple pajarito de jardín.
En República Dominicana, la Cigua palmera parece estar en todos lados. En plazas, hoteles, parques, caminos rurales o patios llenos de flores. Siempre inquieta, siempre en movimiento, pasando de una rama a otra con esa energía interminable que la caracteriza. Y si hay algo que llama la atención, es su fascinación por las flores. No parece importarle demasiado el color: rojas, amarillas, violetas, naranjas o blancas… cualquier planta en flor puede transformarse en un pequeño comedor para estas aves diminutas y confiadas.
Es imposible no quedarse mirando cómo recorren las flores una por una, buscando néctar, insectos o simplemente aprovechando la abundancia tropical que ofrece el Caribe. Mientras uno intenta enfocar con la cámara, ellas siguen trabajando sin descanso, ajenas al fotógrafo y al turismo alrededor.
Pero la Cigua palmera no es solamente un ave común. Para los dominicanos representa mucho más. Es el ave nacional del país, un símbolo profundamente ligado a la identidad de la isla y a sus palmares. Su nombre no es casualidad, mantiene una relación muy estrecha con las palmeras, donde construye esos enormes nidos comunales que terminan pareciendo verdaderos edificios colgantes llenos de vida y ruido.
Y quizá ahí esté parte de su encanto, porque mientras muchas aves impresionan por rareza o exotismo, la Cigua palmera conquista justamente por lo contrario: por estar siempre presente, por acompañar la vida diaria de la gente y por llenar de movimiento los jardines y ponerle sonido tropical a cada rincón verde.
A veces, los mejores encuentros no son con el ave más difícil de encontrar… sino con aquella que convierte cualquier mañana común en una escena digna de quedarse mirando un rato más.
Como observador y fotógrafo de aves argentino me fue imposible no encontrarle rápidamente el parecido con nuestra querida Cotorra.
Salvando las enormes diferencias físicas entre una y otra, ambas comparten eso que las hace imposibles de ignorar, son abundantes, ruidosas, y tremendamente sociables. Donde hay una, seguramente hay muchas mas haciendo escándalo alrededor.
Y si hay algo que me sorprendió como turista que las observó por primera vez, es esa increíble capacidad de construcción colectiva que tienen.
Así como la Cotorra Argentina levantan verdaderos barrios de ramas en lo alto de los árboles, la Cigua palmera hace lo suyo entre las palmeras caribeñas, creando enormes nidos comunales, llenos de entradas, movimiento, y ruido constante.
Son de esas aves que no pasan desapercibidas, forman parte del paisaje, de la identidad sonora del lugar, de la rutina diaria de la gente. Y quizás por eso generan una sensación familiar incluso estando a casi 7000 kilómetros de casa, porque al final, entre palmeras tropicales, y vegetación distinta, un observador de aves argentino termina encontrando algo que le recuerda inevitablemente a esos escandalosos arquitectos emplumados de nuestros pueblos y ciudades.
Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.
Tus hijos te lo agradecerán.
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