Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.
Tus hijos te lo agradecerán.
14 may 2026
Entre patos y flamencos; pajareando entre la mugre.
Pajareando con mi sobrino Juani y mi cuñado Nando durante los días que estuve en Caleta Olivia fuimos varias veces a la Reserva Natural Humedal Caleta Olivia, lugar que había descubierto mediante fotos satelitales antes de viajar a Santa Cruz. Nos íbamos a la siesta —cuando mi sobrino no estaba de guardia en el puerto ( porque trabaja en la Prefectura Naval Argentina)— a recorrer esa pequeña laguna que todavía resiste como puede al constante embate de la urbanización.
Sorprendido desde la primera vez que fui por la cantidad de especies que pueden verse ahí, y también bastante asqueado por el tremendo olor a mierda que llena la atmósfera del lugar... Porque sí, entre flamencos, cauquenes, playeritos, patos y gaviotas, también aparecen las otras “especies invasoras”: basura, efluentes cloacales, botellas vacías, neumáticos de autos, alguna heladera vieja, y ese abandono tan típico del ser humano cuando cree que la naturaleza tiene aguante infinito.
Y aun así, las aves siguen, siguen buscando alimento, criando pichones, descansando después de kilómetros y kilómetros de migración. Uno las mira y no entiende cómo hacen para convivir con el peor enemigo del ambiente... el Homo estupidus.
La Patagonia tiene ese contraste raro. Paisajes enormes, viento limpio, horizontes que emocionan... y al mismo tiempo la mugre que dejamos los humanos en cada rincón donde ponemos un puerto, una ciudad o una cañería apuntando al agua.
Pero bueno... entre olor a caca, ráfagas patagónicas que te despeinan hasta el alma y alguna puteada por el frío que un litoraleño jamás termina de acostumbrarse, igual disfrutamos cada salida. Porque pajarear entre amigos o en familia como en este caso, compartir unos mates y descubrir aves nuevas sigue pudiendo más que toda la mugre del mundo.
Comparto en esta entrada mis primeros registros fotográficos con el Pato crestón, espero no aburrirlos con tantas fotos =).
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