Es un ave voraz. Su dieta no sólo es abundante sino variada; carroñero, insectívoro, ave de presa y hasta en ocasiones herbívoro, el chimango come de todo y en cantidad. Fundamentalmente se alimenta de animales muertos. En el campo se lo puede ver en las cercanías de las viviendas, compartiendo con los perros los despojos de ganado.
Por su dieta variada y abundante el chimango es uno de los más eficientes y completos auxiliares que tiene el hombre para controlar enfermedades y plagas. Al eliminar los restos de animales en descomposición, no sólo evita la propagación de enfermedades entre el ganado sino también la transmisión de zoonosis al hombre. También contribuye a mantener bajo el número de ciertos roedores que propagan la fiebre hemorrágica o mal de los rastrojos. Resulta paradójico entonces que en muchos lugares el chimango sea perseguido y cazado. “No hay que gastar pólvora en chimangos” es un dicho popular del folklore argentino que alude a que no deben dedicarse esfuerzos a cosas que no valen la pena. El origen de este refrán está en que esta ave rapaz no es buena para comer, de modo que nadie razonablemente encara su caza.
Las fotografías las saqué frente al hangar del Aeroclub Posadas
parece que el tero es su amigo
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