Antes de empezar a escribir en esta nueva etapa del blog, varias veces me encontré con la misma pregunta dando vueltas en la cabeza. Mate en mano, mirando a la nada como quien busca respuestas en el humo tibio de la bombilla.
¿Vale realmente la pena volver a todo esto?.... Creo que ni yo mismo tengo la respuesta a esa pregunta.
Después de más de tres años de inactividad, reactivar el blog no fue simplemente apretar un botón porque muchos fueron los cambios, blogger distinto, con nuevas funciones, códigos HTML que ya no funcionaban, servidores donde alguna vez estuvieron alojadas las imágenes han desaparecido, otros hostings de imágenes que se volvieron pagos, redes sociales cada vez más complicadas para compartir contenido. Cambió google fotos, cambió Facebook, cambió Instagram... y tuve que volver a aprender casi desde cero, comenzando por eliminar archivos que ocupaban espacio en google drive para tratar de que todo esto siga siendo gratis.
Pero, curiosamente, nunca sentí que fuera una obligación; mientras las redes sociales parecen correr detrás del próximo reel, del algoritmo, de los "me gusta", de los seguidores y de la necesidad permanente de tener el último equipo para no quedarse atrás, este rincón seguirá siendo exactamente lo que era cuando nació, un lugar donde contar historias; sin apuros, sin métricas, sin competir con nadie.
Porque al final descubrí que esto nunca fue solamente un blog de fotografías de aves.
Es un cuaderno de viaje, un archivo de recuerdos, es el sitio perfecto para revivir madrugones, caminatas interminables, charlas con amigos mientras el mate va cambiando de manos y ese clásico grito de "¡ahí está!" que siempre acelera el pulso.
No siempre aparecen las aves, no siempre salen las fotos soñadas, hay días de cansancio, de pocas ganas, o de volver con la tarjeta de memoria casi vacía. Pero las mejores capturas, hace rato entendí, no quedan guardadas en una memoria SD, quedan guardadas en otro lado y de vez en cuando, llega esa vitamina espiritual que te recuerda que todo este esfuerzo tiene sentido.
En estos últimos días participamos con Luis de la presentación de la guía de aves de Misiones, en el momento de la presentación del libro, Sergio Moya (uno de sus autores) comentó que había dado sus primeros pasos en esta pasión después de encontrar mi blog. Confieso que escuchar algo así emociona más que cualquier fotografía, porque uno nunca sabe hasta dónde puede llegar una historia compartida.
A veces una simple foto despierta la curiosidad de alguien, después vienen los binoculares, la primera salida al monte, la primera especie nueva... y sin darse cuenta aparece un nuevo observador, un nuevo fotógrafo o, simplemente, una persona más que empieza a valorar la naturaleza. Y cada una de esas personas termina siendo una voz más para defender aquello que las aves no pueden defender por sí solas.
A veces, la tarea que uno realiza, ya sea por obligación o por simple hobby, termina sembrando una semilla inesperada en otras personas.
Y cuando esa curiosidad se transforma en interés, ocurre algo maravilloso, aparece una persona más que aprende a valorar la naturaleza.
Cada uno de ellos pasa a ser un aliado silencioso en la conservación.
En un mundo donde las aves no tienen voz para defender sus montes, sus humedales o sus nidos, cada persona que se enamora de ellas se convierte, de alguna manera, en su portavoz.
Celebremos entonces esos pequeños contagios de entusiasmo, porque muchas veces la mejor forma de proteger la naturaleza no es con grandes discursos, sino despertando en otros las ganas de mirar hacia arriba, escuchar un canto y comprender que vale la pena cuidar aquello que aún nos rodea.
Quizás esa sea una de las razones por las que volví, o quizás no.
La verdad es que sigo sin saber exactamente qué fue lo que me empujó a reactivar todo esto. Misterios de la vida.
Será que ahora tengo un poco más de tiempo?, será que volvieron las ganas de aprender?, será que varios amigos también desempolvaron las cámaras y regresaron a este hermoso vicio de fotografiar pajaritos?... algunos más rápido que otros; o será simplemente que lo extrañaba.
Y a veces esa es la única explicación que hace falta.
Saludos para todos y les dejo estas dos fotos de un Biguá que fotografié instantes antes de entrar al auditorio en la Costanera de Posadas unos días atrás.


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