Un binomio nocturno asoma allá arriba, entre las sombras del monte misionero. Donde nosotros apenas vemos oscuridad, ellos encuentran un mundo lleno de cosas por descubrir. Todavía les falta experiencia, pero ya empiezan a practicar eso para lo que nacieron; cazar.
Por ahora son apenas dos aprendices con cara de inocentes, aunque los padres no les dejan pasar una. Entre vuelos cortos, miradas atentas y alguna que otra lección nocturna, les van mostrando cómo ganarse la vida cuando cae el sol. De a poco descubren que esas patas enormes y esas garras impresionantes no están ahí de adorno.
Todavía les falta crecer, pero el futuro parece bastante claro, dentro de unos meses ya no serán esos pichones curiosos que observan el monte desde una rama segura; serán parte de esa élite nocturna que hace que más de un ratón piense dos veces antes de salir de casa. Los futuros gigantes de la noche misionera ya están tomando apuntes y aprendiendo rápido.
Y como siempre, gracias a Nico por la colaboración y por acercar este hermoso registro de pichones de lechuzón mocho chico que nos permite asomarnos, aunque sea un ratito, a la intimidad de estos reyes de la noche en formación.
Fotografías obtenidas en la Reserva Don Rodolfo / Cerro Santa Ana, hace ya un tiempo atrás.


No hay comentarios:
Publicar un comentario