El viaje familiar a Punta Cana no fue solamente playa, pileta y gastronomía; como suele ocurrir en estos casos siempre aparece algún momento para escaparse unos minutos en busca de aves.
En una de esas caminatas por las calles internas que comunican los complejos Iberostar y Riu, mientras las mujeres del grupo inspeccionaban remeras, recuerdos y toda clase de chucherías cuyo atractivo escapa por completo a mi comprensión masculina, aproveché para hacer lo que más me gusta, caminar despacio mirando árboles y arbustos en busca de pajaritos. Por suerte no estaba solo en la misión, ya que mi hija me acompañaba en la recorrida.
Fue entonces cuando apareció uno de los habitantes más simpáticos de la isla, el Copetón Bobito (Myiarchus stolidus), conocido también como Atrapamoscas Juí o Manuelito en República Dominicana.
A primera vista puede parecer un atrapamoscas más, de tonos discretos y hábitos tranquilos. Sin embargo, observándolo unos minutos deja ver toda su personalidad. Se mueve entre ramas y claros del follaje realizando cortos vuelos para capturar insectos, regresando luego a su posadero favorito desde donde vigila atentamente los alrededores.
Su aspecto recuerda inmediatamente a los burlistos sudamericanos, y no es casualidad; ambos pertenecen al género Myiarchus, un grupo de aves ampliamente distribuido por América; de hecho, podría decirse que el Copetón Bobito es una especie de primo caribeño de nuestros burlistos. Comparte con ellos la silueta estilizada, la postura erguida, la costumbre de permanecer atento desde una rama elevada y esa expresión que parece mezclar curiosidad con cierto aire de importancia.
La diferencia principal es que, mientras algunos de nuestros burlistos suelen mostrarse bastante inquietos y bulliciosos, este "Manuelito" dominicano parecía tomarse la vida con más calma, observándonos con la tranquilidad de quien sabe perfectamente que está jugando de local.
Vamos con un poco de data científica ya que es la primera vez que publico a la especie en el blog, un nuevo Lifer, un nuevo bichito para mis registros.
El copetón bobito, también denominado atrapamoscas juí o manuelito (en la República Dominicana), es una especie de ave paseriforme de la familia Tyrannidae perteneciente al numeroso género Myiarchus.
Se encuentra en las grandes islas antillanas de Jamaica y La Española (República Dominicana y Haití) e islas aledañas.
Esta especie es considerada común en sus hábitats naturales, los bosques de tierras bajas y sus bordes, bosques áridos, matorrales y bosques de manglares. También en pinares (Pinus) o remanentes pero no en plantaciones de café en La Española. Es menos frecuente en bordes de bosques húmedos de elevaciones medias. Hasta los 1800 m de altitud.
Descripción original:
La especie M. stolidus fue descrita por primera vez por el ornitólogo británico Philip Henry Gosse en 1847 bajo el nombre científico Myiobius stolidus; su localidad tipo es: «Jamaica».
Etimología:
El nombre genérico masculino «Myiarchus» se compone de las palabras del griego «μυια muia, μυιας muias» que significa ‘mosca’, y «αρχος arkhos» que significa ‘jefe’; y el nombre de la especie «stolidus», en latín significa ‘tonto’, ‘estúpido’.
Taxonomía:
Ya fue considerado conespecífico con Myiarchus sagrae y Myiarchus antillarum.
Subespecies:
Según las clasificaciones del Congreso Ornitológico Internacional (IOC) y Clements Checklist/eBird se reconocen dos subespecies, con su correspondiente distribución geográfica:
Myiarchus stolidus dominicensis (Bryant), 1867 – La Española (Haiti, República Dominicana) e islas adyacentes (Gonâve, Tortuga, Grande Cayemite, isla de la Vaca, Beata, Catalina, Saona).
Myiarchus stolidus stolidus (Gosse), 1847 – Jamaica.
Referencias: https://es.wikipedia.org/wiki/Myiarchus_stolidus
Mapa de distribución en América
Copyright de los mapas
Copyright-Ebird (www.ebird.org)
Para terminar les comparto pese a que soy muy reservado en el aspecto de compartir fotografías familiares en la web, esta selfie que nos sacamos con mi hija después de fotografiar al Manuelito; faltaron mi señora y mi suegra en la foto, pero las dos andaban por ahí mirando remeritas y otras chucherías como les dije .
Como siempre, agradezco a quienes acompañan en este espacio y comparten la pasión por observar aves, ya sea en cualquier ambiente natural, en una plaza urbana, o durante unas vacaciones familiares en cualquier rincón del continente. Al final, los mejores recuerdos de un viaje muchas veces terminan teniendo plumas.
Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.
Tus hijos te lo agradecerán.
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