Durante los años más activos del grupo y por ende de este blog hubo algo que siempre me gustó destacar, la cantidad de gente que terminó contagiándose de esta hermosa costumbre de mirar aves y fotografiarlas.
Entre ellos están dos compañeros de trabajo del Colegio Madre de la Misericordia, Nico Pavese y Lucho Lugo, y yo en primer lugar porque Willy fue el que me invitó a una jornada de observación de aves en el Jardín botánico de Posadas con sus alumnos del profesorado de Biología. Poco a poco fuimos descubriendo que detrás de cada salida, de cada viaje o de cada paseo familiar, siempre podía aparecer una especie interesante para registrar.
Así fue como comenzaron a llegar fotos desde distintos rincones del país, obtenidas durante vacaciones o escapadas familiares, imágenes que luego encontraban su lugar en estas páginas.
Recuerdo aquellos años con mucho cariño porque no existían competencias absurdas ni discusiones por ver quién tenía la mejor foto o la especie más rara, simplemente compartíamos lo que encontrábamos.
Cuando alguno viajaba a un lugar diferente, todos esperábamos con entusiasmo los registros que pudiera traer de regreso porque el objetivo era sencillo, disfrutar de las aves y mostrar la diversidad que íbamos descubriendo entre todos.
Quienes siguen el blog desde hace tiempo seguramente habrán notado que uno de los antiguos integrantes ya no está, no hace falta explicar demasiado ni tampoco tengo ganas de hacerlo.
En el complejo mundo de las relaciones humanas siempre aparecen los egos, las mezquindades y las diferencias de objetivos, no todos caminamos hacia el mismo lugar ni entendemos a la actividad, sea cual fuera de la misma manera.
Podría escribir muchísimo sobre todo lo que pasó desde finales de 2017 hasta hoy porque nueve años dan para muchas reflexiones. Algunas veces pensé en contar más detalles, otras preferí dejar que el tiempo hiciera su trabajo ya que al final comprendí que no vale la pena gastar demasiada energía en cuestiones que poco tienen que ver con aquello que nos reunió en primer lugar.
Porque aquí seguimos los que estamos, como dijo Willy hace poco; quizás sin la intensidad de aquellos años, al jubilarme yo en el año 2022 he perdido un importante punto de encuentro con los amigos, extraño y mucho las charlas en los recreos o en horas libres en las que como se imaginarán no hablábamos de otra cosa que no sean pajaritos.
Hoy con menos salidas compartidas y menos tiempo disponible, hay que tratar de mantener intacto lo esencial, pasarla bien, disfrutar de la naturaleza y celebrar cada encuentro dentro de lo que se pueda sacando fotos y con una nuevas especies para compartirlas en este espacio.
Las fotografías que acompañan esta entrada fueron obtenidas por Lucho Lugo durante un viaje familiar a Bariloche, el escenario fue el camping del Lago Guillelmo, un sitio privilegiado donde los bosques andino-patagónicos todavía guardan encuentros inolvidables para quienes caminan atentos.
El protagonista de las imágenes es nada menos que el Carpintero Gigante (Campephilus magellanicus), una de las aves más emblemáticas del sur argentino. Su tamaño imponente, su potente tamborileo y su estrecha relación con los bosques maduros lo convierten en una especie que difícilmente pase desapercibida.
Y como debe ser en este espacio, terminemos hablando de aves porque los seres humanos vamos y venimos, nos encontramos y nos alejamos, pero los pájaros siguen ahí, ajenos a nuestras pequeñas miserias.
Por suerte, ellos continúan siendo la mejor parte de esta historia.
saludos para todos, buen Domingo, Y feliz día del padre para quien le toque !!!



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