Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.

12 jul 2026

El mejor teleobjetivo sigue siendo el estar cerca.

Resulta curioso que las mejores fotos que tengo del Pato gargantilla no hayan salido en alguno de los tantos ambientes acuáticos que recorrimos por acá, sino a miles de kilómetros de casa, en uno de los lagos del Hotel Iberostar, durante las vacaciones del año 2018 en Punta Cana.
La explicación es mucho más sencilla de lo que parece, los protagonistas decidieron colaborar.
En fotografía de aves solemos obsesionarnos con el tamaño del teleobjetivo, cuando en realidad el factor que más influye en la calidad de una imagen suele ser otro mucho más simple; la distancia entre el ave y el fotógrafo.
Un lente largo ayuda, por supuesto, pero cuando el sujeto está demasiado lejos empiezan a aparecer enemigos invisibles. La perspectiva atmosférica reduce el contraste, la distorción producida por el calor deforma la imagen y las partículas de polución en suspensión terminan restando nitidez. Todo eso ocurre antes de que la luz llegue al sensor de la cámara.
En cambio, cuando el ave se acerca por decisión propia, la historia cambia por completo. Los detalles aparecen, las plumas se definen y la fotografía gana una calidad que muchas veces ningún equipo, por costoso que sea, puede compensar.
Estas imágenes son un buen ejemplo de ello; a veces, la mejor inversión para obtener una gran fotografía no es un teleobjetivo más grande... sino un modelo dispuesto a posar un poco más cerca.
Lástima que esa teoría no venga escrita en el manual de las aves. La mayoría parece disfrutar haciendo exactamente lo contrario; quedarse siempre unos metros más lejos... como si supieran perfectamente hasta dónde llega nuestro lente.



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