Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.

5 ago 2026

147 razones para mirar un poco mas; los vecinos ignorados.

A veces uno cree que para encontrarse con la naturaleza hace falta recorrer cientos de kilómetros, perderse en la selva misionera o viajar hasta algún rincón remoto del país. Sin embargo, muchas veces alcanza con hacer algo mucho más simple: salir al patio, sentarse con un mate en la mano y tomarse el tiempo de mirar.
Las tres fotos que voy a comartir hoy acá son de hoy; son de una hembra de carpintero real que esta mañana me regaló unos quince minutos de compañía. Mientras yo disfrutaba de unos mates, ella recorría con paciencia los troncos mal podados del paraíso de mi vecino buscando esos pequeños insectos que viven ocultos bajo la corteza. Dos mundos compartiendo el mismo espacio, cada uno con sus costumbres, separados apenas por unos pocos metros.
Hace unos días me puse a revisar las listas que fui cargando en eBird desde el año 2010. El resultado me dejó pensando. En un radio aproximado de apenas dos kilómetros alrededor de mi casa, entre el patio y las calles del barrio, llevo registradas 147 especies diferentes de aves, producto de 241 listas cargadas durante todos estos años, 16 para ser mas exactos.
Ciento cuarenta y siete especies.
Dicho así parece solamente un número, pero alcanza para dimensionar la extraordinaria biodiversidad que nos rodea. No estamos hablando de un parque nacional ni de una reserva natural. Estamos hablando de un barrio, de casas, veredas, árboles, baldíos, patios y plazas. Lugares por donde la mayoría pasa todos los días sin imaginar la enorme cantidad de vida que los habita.
Y probablemente ese sea el verdadero problema. Las aves no son escasas; muchas veces somos nosotros los que vivimos demasiado apurados para descubrirlas. Están ahí desde siempre, acompañándonos en silencio, pero pasan inadvertidas porque casi nunca levantamos la vista.
Como decía don Atahualpa Yupanqui: "Para el que mira sin ver, la tierra es tierra nomás; nada le dice la pampa, ni el arroyo, ni el sauzal."
Creo que pocas frases describen mejor lo que ocurre con las aves de nuestros pueblos y ciudades. Para quien no presta atención, un árbol es apenas un árbol. Para quien aprende a mirar, ese mismo árbol puede convertirse en el hogar de carpinteros, benteveos, tacuaritas, fruteros, zorzales, calandrias y decenas de especies más, cada una con su historia, sus costumbres y su forma de ganarse la vida.
Tal vez esa sea una de las cosas más lindas que me dejó este hobby. Aprender a mirar. Descubrir que la naturaleza no empieza cuando termina el asfalto, sino apenas abrimos la puerta de casa.
Ojalá estas fotos sirvan para despertar esa curiosidad en alguien que llegue por primera vez al blog. No hace falta tener una cámara costosa ni viajar demasiado lejos. Basta con regalarse unos minutos, levantar la vista, escuchar un canto diferente y dejar que la sorpresa haga el resto.
Quién sabe... quizás el próximo carpintero real, el próximo picaflor o la próxima especie que les cambie la mañana esté ahora mismo esperando en el árbol de la vereda.


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