Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.

30 jun 2026

El progreso también deja silencios...

Hay lugares que terminan formando parte de la historia de uno, no porque sean famosos ni espectaculares, sino porque estaban ahí... cerquita de casa, siempre listos para escaparse un rato con la cámara al hombro.
Uno de esos rincones eran los pastizales que acompañaban al arroyo Mártires, digo eran porque nunca mas anduve por ahí; un lugar que era un verdadero tesoro para quienes disfrutamos de fotografiar aves.
En pocas cuadras uno podía encontrarse con una cantidad increíble de especies típicas de los pastizales: tachuríes, pecho amarillos, cachirlas, Capuchinos... y, por supuesto, el simpático cachilo canela (Donacospiza albifrons), dueño de un plumaje discreto pero de una elegancia que solo se aprecia cuando el sol de la mañana, o el de la tarde le pega de costado.
Hoy, cada vez que reviso estas fotos de archivo, no puedo evitar pensar en aquel viejo refrán: "todo tiempo pasado fue mejor". Y aunque suene exagerado, el progreso se encarga de darnos algún cachetazo de realidad de vez en cuando. Donde antes el viento hacía bailar los pastos y las aves encontraban refugio, hoy se levanta un enorme parque fotovoltaico.
No reniego de la necesidad de generar energía, pero otra vez la fauna tuvo que hacer las valijas; como casi siempre, perdió el partido sin siquiera haber sido invitada a jugar.
Así que no queda otra que aceptar el desafío, tendremos que volver a madrugar, preparar el mate, cargar los equipos y salir otra vez a recorrer los pocos pastizales que aún resisten, en la hora dorada, cuando la luz hace magia y los pájaros están más activos, con un poco de suerte volveremos a escuchar el canto del cachilo canela.
Y si ya no está por estos pagos... habrá que hacer algunos kilómetros más, porque estoy seguro de que, en algún rincón donde el progreso todavía no pasó la topadora, estos pequeños sobrevivientes seguirán recordándonos que los pastizales también merecen una oportunidad.

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