Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.

2 jul 2026

Cuando el que nunca se fue vuelve a aparecer

Hay aves que uno busca durante años, las conoce de memoria por los libros las láminas y las revistas, hasta que un día, casi sin creerlo aparecen delante de los ojos.
Con el yapú me pasó algo parecido porque durante mucho tiempo fue una de esas especies que parecían pertenecer a otro mundo hasta que conocimos a Luis Krause.
Curiosamente, nuestro primer contacto ni siquiera fue para ir a fotografiar aves. En aquella época, cuando con Willy recorríamos escuelas dando charlas sobre naturaleza y pajaritos de Posadas o de la Provincia, fuimos hasta el negocio de Luis a buscar unos nidos de yapú que nos había conseguido para mostrarles a los chicos; sin saberlo, ese encuentro terminaría abriendo la puerta a una amistad y a un lugar que nos regalaría infinidad de recuerdos, porque lo que pareció un simple favor en un principio, terminó siendo el comienzo de una amistad y de una larga lista de escapadas a Rincón Ombú Chico.
En 2013 llegó la primera de esas escapadas a Ombú; volvimos con las tarjetas llenas de fotos y la cabeza explotada de emoción. ¡Habíamos fotografiado un yapú! Ese mismo que durante años solo habíamos visto en las páginas de los libros... y resulta que estaba ahí nomás, cerquita de Posadas.
No fue un viaje propiamente dicho porque Ombú está acá nomás, unos pocos kilómetros pasando el arco, pero para willy y para mi fue una auténtica expedición.
Preparamos las mochilas la noche anterior, revisábamos baterías, tarjetas de memoria, una buena provista reforzada para dos días, y como buenos pajareros salíamos convencidos y esperanzados en volver con "La Foto".
Hace poco volví a hojear Los que se van, de Juan Carlos Chebez, un libro imprescindible para entender la historia de muchas de nuestras aves, pero mientras lo leía no pude evitar pensar que, al menos en Ombú Chico, el yapú nunca hizo honor al título porque nunca se fue, siempre estuvo ahí, silencioso, fiel, colgando sus inconfundibles nidos, esperándonos en cada visita como un viejo conocido, llenando el monte con su presencia junto a los boyeros y urracas, acompañando casi sin proponérselo a cada una de nuestras pajareadas.
En 2013 la prioridad era volver con la especie fotografiada. Si la foto salía más o menos, era un detalle menor. La emoción podía más que cualquier criterio técnico.
Diez años después, en la última visita a Ombú del 2022, los nervios ya habían quedado atrás. El desafío era diferente. No buscaba una foto del yapú; buscaba otra foto del yapú.
Así que el flash quedó descansando en la mochila, puse la cámara sobre el trípode, ISO bien bajo para que el ruido digital no aparezca, paciencia y toda la luz natural que el comedero de Luis quisiera regalarme.
A veces uno descubre que la mejor iluminación no siempre sale de un flash, sino de esperar unos minutos más y dejar que el monte haga su trabajo. Estas imágenes que hoy comparto son el resultado de esa búsqueda; también son una excusa para volver a recordar a Luis, a Willy, a las charlas en las escuelas, a los mates compartidos, a tantas mañanas recorriendo Ombú Chico, a los guisos en olla de hierro, a los asados, y a otras muchas cosas compartidas en grupo.
Porque algunas aves pasan a formar parte de nuestra lista.
Y otras, como el yapú, terminan formando parte de nuestra historia. Saludos para todos y gracias una vez mas por leernos!!




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