Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.

12 oct 2026

La naturaleza que todavía tenemos cerca

Hoy comparto dos fotografías de un Cuervillo cara pelada, tomadas el 8 de julio, el día que volví a recorrer la Costanera del Arroyo Mártires después de bastante tiempo sin andar por esos pagos. A veces uno se acostumbra tanto a tener determinados lugares cerca de casa que termina postergando las visitas, hasta que un día vuelve y se encuentra con esos ambientes que siempre tienen algo para ofrecer. Agua, vegetación palustre, y movimiento entre las plantas, un conjunto de condiciones que atrae a una buena variedad de aves y otra fauna que nos permite disfrutar de la naturaleza sin necesidad de hacer muchos kilómetros ni preparar una expedición de esas que requieren toda una logística.
El Cuervillo cara pelada es uno de esos habitantes que podemos encontrar en ambientes acuáticos, caminando con tranquilidad en busca de alimento o moviéndose entre la vegetación de las orillas. Su plumaje oscuro, el contraste con la zona desnuda de la cara y ese pico largo y curvado le dan una apariencia bastante particular. Como ocurre con tantas otras especies vinculadas a estos ambientes, observarlo con tiempo permite descubrir detalles de su comportamiento que muchas veces pasan desapercibidos cuando uno anda apurado, pensando solamente en conseguir una foto.
Y justamente ahí está una parte importante del atractivo de la Costanera del Mártires. Para los que disfrutamos de observar aves hay oportunidades de sobra, y para los que además cargamos una cámara, un teleobjetivo y alguna que otra obsesión fotográfica, el lugar también ofrece la posibilidad de pasar un buen rato intentando llevarnos algún recuerdo de lo que encontramos. No hace falta que aparezca una especie extraordinaria ni conseguir la fotografía de nuestra vida en cada salida. A veces alcanza con caminar un poco, mirar con atención y dejar que los habitantes del lugar nos sorprendan.
Ojalá estos ambientes se mantengan y podamos seguir disfrutándolos durante muchos años. Tener un espacio con estas características tan cerca de casa, en medio de una ciudad que crece y se transforma constantemente, es un privilegio que quizás no siempre valoramos como corresponde. No todos los días tenemos la posibilidad de acercarnos a un arroyo, observar aves en su ambiente y volver a casa con la sensación de haber aprovechado un buen momento al aire libre. Y eso, aunque parezca poca cosa, no tiene precio.

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