Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.

2 sept 2026

Cuando cuatro ojos se encuentran

Dos fotos, dos momentos en los que se dio ese encuentro que quienes andamos con una cámara colgada del cuello conocemos bastante bien: uno intentando pasar desapercibido y el otro, bastante menos ingenuo de lo que creemos, observándonos desde su lugar. Y es justamente ese cruce de miradas lo que más disfruto de muchas de mis fotografías, porque más allá de que la foto haya salido técnicamente bien, hay algo especial cuando uno siente que por un instante el ave también supo perfectamente quién estaba del otro lado del objetivo.
No voy a aburrirlos esta vez con eso de que son “fotos de archivo”, porque además... ¿para qué arruinar el misterio? Pueden ser de hace unos días, de hace unos años o quizás de alguna de aquellas salidas que ya quedaron bastante lejos en el calendario. Lo importante es que el momento existió, que la mirada quedó registrada y que, de alguna manera, cada vez que vuelvo a ver estas fotos vuelvo también a ese pequeño instante en el que se produjo el encuentro.
Y hablando de encuentros, seguramente alguna vez les conté el gran secreto para poder acercarse a un ave sin espantarla. Si ya lo hice, sinceramente me olvidé; y si nunca lo conté, mejor todavía. Porque después de tantos años uno termina aprendiendo a fuerza de equivocarse, de acercarse demasiado, de ver cómo el supuesto modelo desaparece en un segundo y de quedarse mirando el lugar vacío donde estaba apenas un instante antes. Dicen que la experiencia es la mejor maestra, y en esto creo que tienen razón: hay cosas que no se aprenden leyendo ni escuchando consejos, sino equivocándose uno mismo.
Así que, si quieren descubrir el secreto de cómo acercarse a un ave rapaz sin que salga disparada antes de que puedan siquiera levantar la cámara, les recomiendo el método que utilizamos nosotros: aprender por el propio cuero. Es bastante más efectivo... aunque también implica unas cuantas fotos perdidas, algunas oportunidades que se escapan y más de una vez volver a casa con la cámara llena de paisajes y absolutamente nada de lo que habíamos salido a buscar. Pero cuando finalmente se produce ese momento, cuando el ave permanece allí y antes de apretar el disparador se cruza la mirada entre fotógrafo y modelo, todo lo anterior queda justificado. Porque algunas fotografías no se recuerdan solamente por cómo quedaron, sino por lo que ocurrió justo antes de que el obturador hiciera su trabajo; y cuando todo sale bien, aparece ese premio que no siempre queda registrado en la tarjeta de memoria; el instante exacto en que el ave levanta la cabeza y nos devuelve la mirada, ese intercambio , para mí, siempre fue una de las mejores partes de esto de andar detrás de los pájaros.

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