Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.

4 nov 2026

Cuando las fotografías también rejuvenecen

11 años sin volver a abrir una carpeta... ¡La pucha que pasan rápido los años! Parece que hubiera sido este pasado fin de semana en el que, vaya casualidad, volví a Rincón Ombú Chico para pasar tres días junto a Luis Krause, disfrutando nuevamente de ese hermoso lugar que tantos buenos recuerdos me trae.
Hace unos días me tocó abrir una carpeta que llevaba nada menos que 11 años esperando su turno para terminar de editar fotos que nunca había publicado acá. Adentro encontré una serie de fotografías que le había sacado a un Fiofío ceniciento el 4 de julio de 2015. Tres de ellas son las que comparto hoy, de un encuentro bastante particular porque el sujeto estaba perchando a muy poca altura, prácticamente a nuestra altura, regalándonos una oportunidad fotográfica de esas que uno no siempre consigue. Andábamos caminando juntos por el sendero que sale desde la casa y se extiende casi hasta el portón de entrada del club, y por suerte aquel día el pequeño fiofío decidió colaborar con los fotógrafos que andábamos detrás de él.
Volver a mirar estas fotografías después de tanto tiempo también tiene su costado tecnológico. En 2015 trabajábamos con las herramientas que teníamos disponibles en aquel momento, con Photoshop CC 2015 y las versiones de Camera Raw de aquella época. Hoy, con Photoshop CC 2026 y Camera Raw 18, la historia es bastante diferente. Las posibilidades de recuperación de luces y sombras, reducción de ruido, enfoque y tratamiento de los archivos RAW han mejorado muchísimo. Fotografías que en su momento uno consideraba terminadas, o a las que ya no les podía sacar mucho más provecho, hoy permiten obtener resultados que hace once años eran bastante difíciles de conseguir.
Y ojo, no se trata de hacer magia ni de inventar lo que no estaba en la fotografía original, sino de aprovechar mejor la información que ya estaba registrada en el sensor de la cámara. En estas tres imágenes pude recuperar detalles y conseguir una calidad final que seguramente me hubiera gustado tener cuando las procesé por primera vez; claras ventajas de usar el formato de archivos RAW en lugar del comprimido JPEG.
Lo lindo de todo esto es que editar fotografías viejas tiene algo de volver a viajar en el tiempo. Uno abre una carpeta buscando unas imágenes y termina recordando el camino, las personas que lo acompañaban, las charlas y hasta las circunstancias de aquella jornada. Once años después, el Fiofío sigue ahí, congelado en tres fotografías, mientras nosotros seguimos sumando kilómetros, recuerdos y algunas arrugas más.

Y ya que estamos hablando de tecnología, ¡quién pudiera actualizar también el equipo fotográfico que llevamos encima! Porque mientras uno anda desempolvando fotografías de hace once años, los fabricantes siguen presentando cámaras cada vez más sofisticadas, sensores con más resolución, sistemas de enfoque que reconocen hasta el último pelo o un ojo del sujeto, ráfagas impresionantes y lentes que parecen verdaderas obras de ingeniería. El mundo de la fotografía cambió muchísimo, especialmente con la consolidación de las cámaras sin espejo (mirrorless), que fueron dejando atrás a las tradicionales réflex y trajeron consigo nuevos formatos, monturas y familias de objetivos. El problema empieza cuando uno hace números y se da cuenta de que cambiar de sistema no significa simplemente comprar un cuerpo nuevo. Muchas veces implica cambiar también los lentes, porque aunque algunos fabricantes permiten aprovechar ópticas anteriores mediante adaptadores, no siempre se conserva toda la funcionalidad o el rendimiento del conjunto. Y si uno pretende armar nuevamente un equipo completo para fotografía de aves, con un buen cuerpo y un teleobjetivo de largo alcance, tranquilamente puede encontrarse frente a una cuenta que ronda los 4.000 dólares o incluso bastante más, dependiendo de lo que elija.
Claro que para quienes vivimos en esta parte del mundo la cuestión tiene un condimento adicional. Una cosa es mirar las novedades en internet, entusiasmarse con las prestaciones de una cámara recién presentada y otra muy distinta es llevar esos precios a nuestra realidad económica. Entre la cotización del dólar, los impuestos, los costos de importación y los ingresos que no siempre acompañan el ritmo de los precios, renovar el equipo fotográfico termina siendo una inversión bastante difícil de justificar. No es que no tengamos ganas de estrenar juguetes nuevos, ¡faltaría más! Es que a veces hay que elegir entre cambiar la cámara o seguir pagando las cuentas, y por ahora las cuentas vienen ganando por goleada, y mas a{un cuando esto lo hacemos de puro hobby nomás.
Y los fabricantes tampoco la tienen tan sencilla como imaginaban. Durante años el negocio consistió en renovar modelos, mejorar prestaciones y conseguir que los usuarios dieran el salto a la siguiente generación. Pero muchos fotógrafos seguimos estirando la vida útil de nuestros equipos, porque cambiar todo un sistema cuesta una fortuna. Las cifras internacionales de envíos de cámaras muestran que el mercado de equipos de lentes intercambiables viene atravesando altibajos, con una desaceleración durante 2026. Evidentemente, no todos los usuarios están corriendo a las tiendas cada vez que aparece un modelo nuevo.
Por nuestra parte, mientras tanto, seguiremos exprimiendo lo que tenemos en la mochila. Nuestros equipos tendrán unos cuantos años encima, pero todavía funcionan perfectamente y siguen permitiéndonos conseguir fotografías que nos gustan. Al fin y al cabo, las aves no saben qué cámara tenemos colgada del cuello, tampoco preguntan cuántos megapíxeles tiene el sensor ni si el objetivo pertenece a la última generación. Si uno está en el lugar indicado, tiene un poco de paciencia y consigue que la luz acompañe, todavía hay mucho para hacer con los equipos de antes.
Así que por ahora seguiremos editando carpetas olvidadas, saliendo al campo nuevamente y de a poquito, conociendo a gente nueva, y aprovechando las herramientas nuevas para sacarles un poco más de jugo a aquellas fotografías y dejando que los fabricantes sigan presentando sus novedades. Cuando la economía acompañe veremos... Mientras tanto, lo viejo sigue funcionando, y bastante bien por cierto. Saludos para todos y los dejo con las fotos de este grisesito colaborador!!!


No hay comentarios:

Publicar un comentario