Hoy cambiamos un poquito la dinámica del blog. Ayer publiqué tres fotografías que llevaban nada menos que 11 años esperando su turno, mientras que las que comparto hoy tienen apenas unas pocas horas desde que fueron tomadas; así que, por una vez, no vamos a viajar demasiado en el tiempo para recuperar algún recuerdo.
Para mi caminata vespertina de hoy opté por sacar a pasear la cámara de mi hija porque, en honor a la verdad, creo que hacía más de cuatro años que no la usaba, y ya sabemos que la falta prolongada de actividad no es precisamente la mejor amiga de la electrónica, así que había que ponerla nuevamente a trabajar antes de que decidiera declararse en huelga por abandono; por suerte respondió muy bien y no hizo falta ningún operativo de reanimación tecnológica.
Desde que comencé a recorrer la Costanera del Arroyo Mártires, en mi barrio, venía escuchando y observando bastante actividad de Anó grande en varios de los sectores de monte ribereño que todavía sobreviven a orillas del arroyo. Ya los tenía entre mis pendientes fotográficos y hoy, finalmente, uno de ellos decidió colaborar un poquito con la causa.
Me regaló un lindo momento, de esos que hacen que una caminata cotidiana tenga un atractivo especial y que uno vuelva a casa con alguna fotografía para compartir. Les dejo estas tres imágenes obtenidas hace apenas unas horas, disfrutando de una especie bastante particular y que no todos los días tenemos la oportunidad de encontrar tan cerca de casa.
Y es justamente eso lo que más me gusta de estos recorridos por el barrio, no hace falta organizar una expedición, recorrer cientos de kilómetros ni cargar todo el equipo fotográfico para encontrarse con alguna sorpresa interesante. A veces alcanza con caminar un rato, prestar atención a lo que sucede entre los árboles y tener la cámara a mano; por supuesto, también ayuda que los vecinos emplumados tengan ganas de dejarse fotografiar, porque de eso no siempre se puede convencerlos.
Una vez más, el pequeño monte de la ribera del Mártires acá en mi barrio, demuestra que todavía tiene mucho para ofrecer. Habrá que seguir visitándolo y prestándole atención, porque entre sus árboles y pastizales seguramente quedan unos cuantos encuentros interesantes por descubrir.
Anó grande (Crotophaga major)
Costanera del Arroyo Mártires – Posadas, Misiones.
5 de noviembre de 2026.



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