Aprovechando un tiempo de mantenimiento en el blog, que me tuvo bastante entretenido estos días debido a que tuve que actualizar varias etiquetas por cambios en los nombres científicos de algunas especies, aproveché también para volver a editar estas dos fotografías de un Pecho colorado, probablemente las mejores que tengo de esta especie, y de paso actualizar su ficha, ya que nuestro conocido Sturnella superciliaris dejó ese género para pasar a llamarse Leistes superciliaris. Cosas de la ciencia que cada tanto nos obligan a meter mano en el blog y acomodar un poco los nombres para que todo siga en orden.
Las fotografías son de un lindo encuentro ocurrido hace unos nueve años, en el acceso oeste de Posadas, sobre la Costanera del Arroyo Mártires. Y digo lindo encuentro porque esta vez no hizo falta preparar el equipo, caminar, esconderse entre los pastos ni hacer ninguna de esas maniobras que solemos intentar para acercarnos a un ave; estaba tan cerca de la vereda que pude fotografiarlo tranquilamente desde el auto. De esos momentos que uno agradece, porque cuando el protagonista se queda ahí, a pocos metros, parece que por una vez la suerte decidió hacer todo el trabajo.
Hoy, después de tantos años, vuelvo a encontrar estas dos fotografías en el archivo y me parece que merecían una nueva oportunidad. No solamente porque son las mejores que tengo del Pecho colorado, sino también porque forman parte de esos registros que con el paso del tiempo terminan contando algo más que la simple aparición de una especie frente al objetivo. Son pequeños recuerdos de lugares que frecuentamos, de una época de mucha actividad y, en este caso, de una de esas ocasiones en las que ni siquiera tuve que bajarme del auto para llevarme un buen recuerdo.


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