Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.

17 oct 2026

Escena familiar de la primavera y el verano.

Y bueno… como pasaron 10 años sin que publique fotos de Tijeretas en el blog aprovecho hoy y comparto otro migrante más que llega al paraíso y se posa en el patio de la casa del vecino, sin tener la menor consideración por el pobre tipo que estaba tomando mate tranquilamente y que, por supuesto, tuvo que interrumpir su momento de relax para salir a buscar la cámara. Porque estas cosas son así, uno puede estar haciendo cualquier cosa, pero cuando aparece un visitante emplumado, aunque sea uno de los que vemos todos los años, el mate queda esperando, uno sale disparado a buscar el equipo, vuelve al patio, prepara la cámara y, con un poco de suerte, consigue hacerle dos o tres fotos antes de que el protagonista decida que ya fue suficiente y siga viaje. 😂
Ya sé que una Tijereta no es precisamente la «gran especie» que uno sueña con fotografiar, de esas que te hacen preparar una salida, recorrer kilómetros y volver a casa contento por haber conseguido un buen registro. Pero cuando uno está al cuete, con poco para hacer y encima el tiempo no acompaña, cualquier excusa es buena para entretenerse un rato sacando fotos. Y si el entretenimiento viene con plumas y se posa a pocos metros de casa, mucho mejor. No será una especie extraordinaria, pero siempre hay alguna pose, algún detalle o alguna oportunidad para intentar conseguir una foto que nos guste.
Las fotos son del Jueves 15 de octubre, uno de los últimos días de esa interminable racha de diez días sin ver el sol que tuvimos por acá. Cielos grises, humedad y pocas oportunidades de disfrutar de una buena luz, pero parece que ni siquiera el tiempo se puso de acuerdo con las aves migratorias, que siguen llegando y regalándonos algunas visitas en el patio.
Y la verdad es que no hace falta irse demasiado lejos para disfrutar de estos encuentros. A veces alcanza con estar en casa, cebarse unos mates y tener la cámara más o menos a mano. Eso sí, lo de tomar mate tranquilamente mientras uno observa las aves es una teoría hermosa que pocas veces se cumple en la práctica. Siempre aparece alguno que te obliga a levantarte justo cuando estabas más cómodo.
Por suerte, después de tantos años detrás de los pajaritos, uno ya sabe que estas oportunidades no avisan y que más vale dejar todo lo demás para después. El mate puede esperar, aunque se lave, y nosotros nos quedamos con un par de fotos más para sumar a la colección. Porque al fin y al cabo, esto también forma parte de la fotografía de aves, aprovechar lo que tenemos cerca, entretenernos un rato y seguir disfrutando de esta pasión incluso en esos días en los que el sol parece haberse tomado vacaciones.

No hay comentarios:

Publicar un comentario