Antes de compartir hoy estas fotos de un sietevestidos, quiero contarles algo que me puso muy contento y que, de alguna manera, también tiene que ver con este lugar donde fueron obtenidas las imágenes.
Hace unos días, Sergio Moya compartió la entrada de este blog en la que conté que me había dedicado su libro Aves de Misiones y de la Selva Atlántica, escrito junto a Francisco Capli. A raíz de esa publicación, al poco tiempo se pusieron en contacto conmigo integrantes de un grupo de observadores de aves que se unieron con la intención de trabajar por la conservación de la zona de la desembocadura del Arroyo Mártires. Así nació este vínculo con la gente de la asociación Amigos del Arroyo Mártires, y desde entonces venimos intercambiando mensajes e información.
Ya llevo varios días en contacto con la señora Carmen Oviedo, quien junto a Viviana Zalazar, Rosario Quarin, Ruth Vega, Graciela Martinez, Nilda Acosta, Carlos de Olloqui, y Ofelia "Ope" Rodriguez, compartieron muy amablemente conmigo material relacionado con una propuesta que busca incluir a Posadas dentro de las áreas KBA, sigla en inglés de Key Biodiversity Areas, que en castellano conocemos como Áreas Clave para la Biodiversidad. Se trata de identificar y poner en valor lugares importantes para la conservación de especies y ambientes que necesitan especial atención.
Quienes siguen mis publicaciones saben que hace bastante tiempo vengo mostrando lo que uno puede encontrar en los pastizales y ambientes naturales de la zona de la desembocadura del Mártires. A veces son unas cuantas fotos, otras veces alguna anécdota de campo, y de vez en cuando aparece alguna especie que nos obliga a prestar un poco más de atención. Porque estos ambientes de la ecorregión de Campos y Malezales todavía brindan refugio a aves que atraviesan situaciones complicadas para su conservación, y eso les da un valor que va muchísimo más allá de lo que nosotros podamos disfrutar con una cámara en la mano.
La intención de quienes están trabajando en esta propuesta es que la zona pueda convertirse en una futura reserva. Y ojalá que así sea. Hace un rato, Carmen me comentó que hoy mantuvieron una reunión con representantes de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), del Ministerio de Ecología y del IMiBio. ¿Servirá de algo? El tiempo lo dirá. No tengo una bola de cristal, y después de tantos años viendo cómo desaparecen ambientes naturales en nombre del progreso, uno aprende a ser prudente con el entusiasmo. Pero que haya gente nueva interesándose, reuniéndose, buscando información y moviéndose para intentar conservar estos lugares es, sin ninguna duda, una buena noticia.
Y acá quiero detenerme un poquito, porque esto es lo que realmente me alegra. Después de tantos años sacando fotos de pájaros, recorriendo lugares y tratando de mostrar desde este humilde blog la riqueza natural que tenemos a la vuelta de casa, encontrar personas que se acercan con ganas de hacer algo concreto es una satisfacción enorme. No se trata solamente de sumar observadores, ni de discutir cuántas especies vimos en una salida. Se trata de entender que detrás de cada lista, cada fotografía y cada registro hay un ambiente que hace posible que esas aves sigan estando ahí.
Porque los pastizales no suelen tener la espectacularidad de una selva llena de árboles enormes, ni el atractivo inmediato de un paisaje que aparece en las postales turísticas. A simple vista, para quien no sabe mirar, pueden parecer apenas un terreno con pastos y pajonales. Pero basta quedarse un rato, prestar atención y empezar a descubrir quién se mueve entre las matas para darse cuenta de que ahí también hay un mundo extraordinario. Un mundo que, cuando desaparece bajo el cemento, el asfalto o cualquier otra transformación irreversible, no se recupera simplemente plantando unos cuantos árboles en otro lado.
Hace unos días les mostré las fotos de uno de los capuchinos que andan por estos pastizales, un pequeño habitante que nos recuerda la importancia de conservar estos ambientes. Y tengo otro más entre las fotos que estoy revisando, aunque ese todavía está en etapa de investigación. Los que lo vieron a través de las imágenes que compartí no terminan de ponerse de acuerdo sobre qué especie es, así que por ahora seguirá esperando su turno. Parece que hasta los pajaritos se las ingenian para mantenernos ocupados y darnos tema de conversación.
Al final de esta entrada les voy a dejar el póster de Aves Argentinas y BirdLife International con las propuestas para Misiones, para que puedan leerlo tranquilos y conocer un poco más sobre el tema. No voy a atormentarlos con mucho más palabrerío, que bastante tienen conmigo cada vez que me agarra la inspiración y empiezo a escribir.
Ojalá que todo este movimiento llegue a buen puerto. Que las reuniones se conviertan en decisiones, que las propuestas encuentren respaldo y que algún día podamos hablar de la desembocadura del Mártires como un lugar protegido, donde las aves y los demás habitantes de estos ambientes tengan garantizado un poco más de futuro. No es poca cosa en una ciudad que crece y se transforma a un ritmo que muchas veces deja a la naturaleza corriendo de atrás.
Y si algo bueno puede salir de todo esto, además de la posibilidad concreta de conservar un lugar valioso, es que cada vez seamos más los que entendamos que cuidar estos espacios no es estar en contra del progreso. Es simplemente tratar de que el progreso no se lleve puesto todo lo que después vamos a extrañar.
Por hoy, los dejo con este Sietevestidos pampeano, fotografiado en los pastizales de la zona de la desembocadura del Arroyo Mártires, al costado de la costanera, el día 22 de Agosto pasado. Un pequeño vecino de un ambiente que merece seguir existiendo, y que ojalá dentro de muchos años todavía podamos visitar, recorrer con los binoculares o la cámara al hombro y disfrutar de la misma manera.
Porque al final, de eso se trata. De que los lugares sigan estando, de que los pájaros sigan encontrando dónde vivir y de que las próximas generaciones también tengan la oportunidad de descubrirlos. Y si entre todos podemos ayudar un poquito a que eso ocurra, habrá valido la pena.




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