Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.

17 oct 2026

Canta el Cachilo… a pesar de todo.

Pensar que hace apenas unos pocos años atrás, acá nomás, cerquita de casa, me cruzaba con Cachilos ceja amarilla al costado de la vereda cuando iba caminando hasta la casa de mi hija. Dije me cruzaba, en tiempo pasado, porque parece que todo lo que tenga que ver con la naturaleza lamentablemente termina siguiendo el mismo camino. Mientras nosotros seguimos con nuestras vidas, haciendo mandados, visitando a la familia o saliendo a caminar por el barrio, el paisaje va cambiando y esos pequeños rincones que alguna vez fueron el hogar de tantas especies desaparecen sin que muchas veces nos demos cuenta, hasta que un día volvemos a mirar y ya no queda nada de lo que conocíamos.
Aquel descampado de unas diez hectáreas se transformó en un loteo para una futura urbanización. Diez manzanas donde antes había pastizales, con sus aves, sus insectos y toda esa vida que pasa inadvertida para quien no se detiene a observar, ahora esperan la llegada de los nuevos habitantes a sus calles y a todo lo que acompaña al progreso. Un progreso que parece no admitir demasiadas preguntas cuando se trata de reemplazar un ambiente natural por otro construido por el hombre. Y no es que uno pretenda que las ciudades se queden congeladas en el tiempo, pero cuesta entender que cada espacio verde, cada pastizal y cada rincón donde todavía sobrevive algo de naturaleza tenga que terminar convertido en otra oportunidad de urbanización.
Por suerte, todavía quedan algunos lugares por acá, en el barrio, donde podemos disfrutar un poquito del contacto con la naturaleza y salir a fotografiar aves. Aunque para encontrar algunas especies que antes teníamos a la vuelta de casa ahora tengamos que caminar un poco más o trasladarnos hasta otros sitios. El Cachilo ceja amarilla parece haber tenido que hacer lo mismo, buscando un lugar donde todavía encuentre las condiciones necesarias para vivir.
Estas fotos las obtuve el pasado 11 de octubre, en la Costanera del Arroyo Mártires, uno de esos lugares que todavía nos permiten disfrutar de una buena variedad de aves sin tener que alejarnos demasiado de Posadas. Allí estaba el Cachilo, entre los pastizales que todavía sobreviven, haciendo lo suyo, cantando y defendiendo su pequeño territorio, ajeno seguramente a los planos de urbanización y a las decisiones que se toman sobre los ambientes que necesita para vivir.
Y mientras lo observaba por el visor de la cámara, no podía dejar de pensar en aquellos encuentros de unos años atrás, cuando bastaba con salir caminando de casa para encontrarlo. Hoy tengo que ir a buscarlo un poco más lejos, y quién sabe por cuánto tiempo podremos seguir disfrutando de estos lugares que todavía conservan algo de lo que alguna vez fue mucho más común.
Por eso, más allá de las fotografías, me gusta compartir estos registros y contar estas pequeñas historias. Porque detrás de cada ave hay también un ambiente que necesita para vivir, y cuando ese ambiente desaparece, no alcanza con lamentarnos porque ya no vemos al pájaro que antes teníamos cerca. Quizás todavía estemos a tiempo de valorar lo que nos queda y entender que el progreso no debería medirse solamente por las calles nuevas, las manzanas loteadas o las construcciones que se levantan, sino también por aquello que somos capaces de conservar.
Por ahora, en el Arroyo Mártires, el Cachilo ceja amarilla todavía canta. Y mientras haya pastizales donde pueda hacerlo, nosotros seguiremos buscando la manera de disfrutarlo, cámara en mano, agradeciendo cada encuentro. Ojalá que dentro de unos años podamos volver a escucharlo por acá cerca, en algún rincón de nuestro barrio que todavía conserve un poco de naturaleza. Y si no es así, al menos que hayamos aprendido a valorar estos lugares antes de que también se conviertan en un recuerdo.
Canta el Cachilo… a pesar de todo, y sepan disculparme el tono nostálgico porque mas viejo me pongo y mas nostalgia me agarra al recordar esos encuentros de unos años atrás.

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