Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.

5 oct 2026

Una conocida, pero de versión caribeña

Hoy toca una garcita blanca, pero esta vez no es de las que uno puede cruzarse por el Arroyo Mártires, el Itá o cualquier otro rincón de por acá. Esta vino importada, directamente desde República Dominicana, y las fotos tienen ya unos cuantos años encima, porque fueron tomadas durante aquellas vacaciones de 2018.
La encontré en un manglar cercano a uno de los lagos de la cancha de golf del hotel. Un escenario bastante diferente a los lugares donde estoy acostumbrado a fotografiarla, aunque al verla ahí, caminando entre el agua y la vegetación, rápidamente apareció esa sensación de "a esta ya la conozco". Porque uno puede viajar miles de kilómetros, cambiar el paisaje, el clima y hasta el idioma que escucha alrededor, pero de repente aparece una especie conocida y es como encontrarse con un vecino en medio de las vacaciones.
La Garcita blanca es de esas aves que parecen sencillas a primera vista, toda blanca, elegante y bastante fácil de reconocer por ese pico negro y las patas amarillas. Pero cuando uno se pone a fotografiarla descubre que el blanco también tiene sus complicaciones, especialmente con mucha luz. Ya me había dado varios dolores de cabeza con esta especie por estos pagos, así que encontrarla nuevamente en el Caribe también fue una buena oportunidad para seguir practicando con esos plumajes que parecen fáciles hasta que uno mira el histograma y empieza a preguntarse qué hizo mal. 😄
En el blog ya había aparecido muchas veces a la Egretta thula, fotografiada en distintos ambientes de nuestra zona, y también aparecieron ejemplares fotografiados en Brasil. Esta vez la historia es un poquito diferente; tres fotos de una misma conocida, pero con un paisaje de fondo que nada tiene que ver con el habitual.
Así que para variar un poco, hoy viajamos nuevamente al Caribe sin sacar pasaporte, sin preparar la valija y, lo más importante, sin tener que pagar el pasaje. Solamente hay que volver a abrir aquella carpeta de fotos de 2018 y dejar que aparezcan algunos recuerdos.


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