Muchas especies de aves se encuentran en grave peligro de extinción en todo el Planeta, debido a la reducción de sus habitats y al tráfico y tenencia como mascotas.
No las captures disfruta de observarlas en libertad, cuida, preserva, respeta la naturaleza, planta un árbol.
Tus hijos te lo agradecerán.

8 oct 2026

La ley de Murphy aplicada a la fotografía de aves..

Hoy comparto dos fotografías de un Boyero cacique juvenil que tuvo la gentileza de esperarme, posado en el árbol del vecino, mientras yo iba a buscar la cámara, la preparaba y volvía a salir al patio para intentar llevarme un recuerdo de la visita.
Todo comenzó cuando se posó en el paraíso de vecino una bandada de unos diez boyeros. Estaba haciendo otra cosa, pero semejante visita no es algo que ocurra todos los días por Itaembé Miní, así que dejé lo que tenía entre manos y salí a ver qué podía fotografiar. No todos los días uno tiene la oportunidad de encontrarse con un grupo así a pocos metros de casa, y mucho menos cuando se trata de aves que se posan cerca. Entre una cosa y otra, este juvenil quedó posado en el árbol del vecino, como si hubiera decidido darme unos segundos para que pudiera preparar el equipo y aprovechar la ocasión.
Eso sí, el día era horrible para sacar fotos. De esos en los que uno mira el cielo, ve la luz que hay y se pregunta para qué salió a buscar la cámara. La iluminación no ayudaba demasiado y las condiciones estaban bastante lejos de ser las ideales, pero cuando la oportunidad aparece en el patio de casa tampoco es cuestión de ponerse demasiado exigente. Había que intentarlo, rescatar lo que se pudiera y agradecer que el muchacho se hubiera quedado quieto el tiempo suficiente para hacer estas dos tomas.
Lo curioso es que, después de aquella visita, tomé una decisión que parecía de lo más sensata. Dejé la cámara siempre preparada y a mano, arriba de la mesa, lista para salir al patio ante cualquier aparición inesperada. Porque uno aprende de estas cosas, ¿viste? La próxima vez no me iban a agarrar desprevenido, buscando la cámara, poniendo parasol, sacando la tapa de la lente, acomodarse, revisar los ajustes o perdiendo esos segundos que pueden hacer la diferencia entre una buena foto y quedarse mirando cómo el ave se aleja.
Pero ahí fue cuando entró en escena el señor Murphy, aquel ingeniero estadounidense que popularizó las famosas leyes que llevan su apellido. La más conocida suele resumirse así; «Si algo puede salir mal, saldrá mal». Aunque, para estas cuestiones de fotografía de aves, yo me permito una adaptación propia. Si preparás la cámara para fotografiar un pájaro que aparece de vez en cuando, podés estar seguro de que ese pájaro no va a volver a aparecer justo cuando estés listo para fotografiarlo.
Y así estamos hasta hoy. La cámara sigue arriba de la mesa, preparada para la próxima sorpresa, pero los boyeros no volvieron a aparecer por aquel árbol. Ni uno, ni dos, ni la banda completa de diez. Parece que se enteraron de mi estrategia y decidieron cambiar de domicilio, vaya uno a saber por cuánto tiempo.
Mientras tanto, me quedan estas dos fotografías, hechas en un día poco favorable y gracias a una visita que no estaba en los planes. No serán las mejores fotos que uno pueda imaginar de un Boyero cacique, pero tienen su pequeña historia detrás, y eso también cuenta. Porque fotografiar aves en el patio tiene estas cosas. A veces la oportunidad aparece cuando menos la esperás, otras veces te encuentra sin la cámara y, cuando finalmente te preparás para la próxima, Murphy se encarga de que no aparezca nadie.
Habrá que seguir esperando. Por suerte, la cámara ya está lista… falta que se enteren los boyeros.

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